La economía es casi tan antigua como el ser humano. Entre el nacimiento del trueque y la explosión del comercio online han pasado miles de años. Y por el camino se han producido infinidad de historias que queremos contar en elEconomista porque nos ayudan a comprender cómo hemos llegado hasta aquí.
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Historia de Birkenstock: por qué todos quieren llevar unas sandalias ortopédicas
Las sandalias Birkenstock siguen estando de moda, pese a su aspecto ortopédico. Aunque la marca es ajena a las tendencias, esta temporada, los pies planos de Barbie han ayudado a alargar el fenómeno e impulsar las ventas. Esta campaña de publicidad cinematográfica ha sido uno de los recientes éxitos de la marca, que va a cumplir 250 años de historia. Tras el taquillazo, haber sobrevivido a la Segunda Guerra Mundial, tener su propia biblia o haber logrado el respaldo de Bernard Arnault -el segundo hombre más rico del planeta-, la firma se encamina ahora a la bolsa.Los Birkenstock son una saga de zapateros y ortopedistas que se remonta al siglo XVIII. El primer profesional de la familia, Johann Adam, ya ejercía el oficio en 1774 en una ciudad alemana, según consta en los archivos eclesiásticos del lugar. Es el registro más antiguo de la marca, que a lo largo de las décadas ha ido forjándose con Konrad, Karl, Carl, Alex, Christian o Stephan Birkenstock.En todo este tiempo, los diseñadores de la casa se han obsesionado con la comodidad de las sandalias. El objetivo es que los clientes sientan que un calzado abierto sujeta todo el pie como lo hacen los zapatos cerrados. “La pieza esencial de todos nuestros modelos es la base interior original. Calculado hasta el mínimo detalle, su diseño reproduce la huella natural de un pie en la arena”, explica la firma.La receta secretaPrecisamente, la plantilla de las sandalias es una de sus señas de identidad. Konrad empezó a fabricar y a vender plantillas flexibles ya hace un par de siglos. El zapatero recorrió Alemania y Austria explicando su idea de calzado a medida y, durante esos viajes, fue cerrando contratos para fabricar sus zapatos con este complemento interior. Según la compañía, incluso la procedencia de la palabra (plantilla, fußbett, en alemán) tiene que ver con la casa, al ser por primera vez utilizada por los Birkenstock.Mientras, la familia sigue especializándose en calzado y ortopedia. Terminan creando una máquina específica para fabricar la base de sus zapatos. Un moldeado electromagnético que es capaz de crear, mediante un único modelo, todos los números con las proporciones adecuadas. Las Birkenstock son las primeras sandalias del mercado con base rehundida flexible, según la firma.La biblia del pie de BirkenstockLos zapateros siguen compartiendo sus conocimientos y Carl continúa expandiendo la filosofía de la empresa. Este da cursos de formación a miles de profesionales del sector con su ‘Sistema Carl Birkenstock’. Publica varios libros en los que divulga sobre el calzado sano y, uno de ellos, se convierte en un best seller del nicho. Luego llega ‘La biblia del pie de Birkenstock’ de Karl, otro descendiente.Según la compañía, todo este trabajo contribuye a construir las bases del calzado cómodo actual, lo que hace que sus sandalias hayan pasado por los pies de medio mundo. Las llevaron los soldados alemanes tras volver de la guerra gracias a sus propiedades ortopédicas o los hippies en Estados Unidos. Les atrajo la idea de que el calzado replicase la pisada natural de las personas.Moda ortopédicaAsí, los modelos Birkenstock empezaron a salir de las tiendas de ortopedia, donde inicialmente se vendían, hacia las zapaterías y comercios minoristas de moda. Precisamente, uno de los éxitos de la marca ha sido conseguir popularizar la estética de la comodidad. “Un diseño atemporal que vaya más allá de las tendencias efímeras”, apuestan.Además, el par no pasa de moda porque es un calzado duradero y las sandalias aguantan temporada tras temporada. “Es una inversión en el futuro porque es un producto de alta calidad que te acompañará durante muchos años”, sostiene la firma. La alemana se encuentra entre las cinco principales marcas de zapatos globales, según la propia compañía. Tiene presencia en 90 países y en torno a 5.500 empleados.El apoyo de ArnaultRecientemente, el atractivo de la firma ha logrado el capital de Bernard Arnault, el hombre que se disputa el puesto de persona más rica del planeta junto a Elon Musk. El magnate francés es dueño de la casa de lujo LVMH, que engloba Louis Vuitton, Loewe, Tiffany y decenas de sellos más. También, desde 2021, es propietario de las Birkenstock.La firma de capital privado L Catterton, de la que Arnault es socio, adquirió una participación de las sandalias por 4.000 millones de euros. El private equity invierte en compañías de consumo y tiene 30.000 millones de dólares en activos bajo gestión y sede en París, Nueva York, Singapur y Luxemburgo. Está también detrás de marcas como Goiko Grill o Peloton.L Catterton y Arnault quieren ahora añadir un hito más en la historia de la compañía: su salida a bolsa. Según Bloomberg, se espera que su estreno se produzca en septiembre con una valoración de 8.000 millones de dólares. Será el próximo paso de las sandalias Birkenstock.
El escándalo Enron, el mayor fraude de la historia de EEUU
El fraude está presente en todos los sectores y niveles de la sociedad. Pero quizá no hubo nunca un fraude tan relevante como el de Enron, una de las empresas más grandes del mundo, que a principios de este siglo se convirtió en sinónimo de escándalo financiero.Enron no era una empresa más. Era una de las más importantes del mundo. Daba trabajo a más de 20.000 personas, y sus ingresos superaban, supuestamente, los 100.000 millones al año. Era un ejemplo y una referencia por su capacidad de innovación, su brillante gestión... ¿qué pasó?La compañía nació en 1985, fruto de la fusión entre Houston Natural Gas e InterNorth, de Omaha, y sitúa al frente a Kenneth Lay, que estaría al mando prácticamente hasta la estrepitosa caída. La empresa, ambiciosa, fue clave en el desarrollo de la venta de electricidad y gas natural. Pero también financió un poderoso lobby para presionar al Congreso en busca de una mayor liberalización del mercado energético. Sus esfuerzos dieron fruto, y acabaron aprobando una ley que desregulaba los negocios de gas natural y electricidad, lo que permitió a Enron subir precios y disparar sus beneficios. En 1992 ya era el mayor vendedor de gas natural de Norteamérica.Las acciones de Enron aumentaron un 311% entre 1990 y 1998, un porcentaje que parece espectacular, pero que en realidad solo estaba ligeramente por encima del registrado de media por el índice S&P 500. La locura empieza al final de la década, cuando Jeffrey Skilling, un tipo brillante, licenciado con honores en Harvard, es nombrado presidente de la compañía.Con Skilling dirigiendo las operaciones, la compañía descubre en su máxima expresión la contabilidad creativa o ingeniería contable. No es una práctica ilegal, pero sí que aprovecha los vacíos de la normativa y su flexibilidad interpretativa, para maquillar resultados o dar una mejor imagen de la situación de la compañía.Aplicando estos métodos, Enron se dispara en bolsa un 56% en 1999, y un 87% en el 2000. Ese año, la acción cierra con un valor de 83 dólares, y la capitalización supera los 60.000 millones. Cifras que reflejaban las altas expectativas del mercado sobre su futuro. El problema es que los inversores no sabían que las cifras de la compañía eran falsas.En 2001 empezaron los problemas para la empresa, y los esfuerzos por parte de los principales ejecutivos de la empresa por tapar el escándalo que estaba apareciendo.Todo comenzó con los rumores de que Enron pagaba sobornos y hacía uso de tráfico de influencias, en algunos países, para conseguir obtener sus contratos. Además, ese mismo año empezó a propagarse el 'runrun' de que las cuentas de la compañía estaban infladas, por beneficios que provenían de negocios con las propias subsidiarias de la misma empresa, ocultando a los accionistas de la firma pérdidas millonarias que deberían haber aparecido sobre el papel.En ese año, con estos rumores circulando por los mercados, las acciones de Enron se hundieron, una debacle que continuó durante los meses posteriores, a medida que iban surgiendo nuevas informaciones sobre el agujero que tenía que afrontar la compañía. El valor de los títulos cayó de 90 dólares a tan solo 1. Terminaron generando, el 28 de noviembre de 2001, la mayor caída hasta la fecha del Nasdaq en Estados Unidos.Cuando tomó la decisión de presentar el concurso, de declararse en quiebra, la compañía estaba totalmente acorralada. En su momento, fue la mayor bancarrota de la historia, con activos acumulados por más de 60.000 millones, y deudas de 30.000 millones. Un auténtico hito. Miles de inversores perdieron sus ahorros, y más de 20.000 trabajadores perdieron su empleo, generando, además, una cicatriz enorme en la economía estadounidense.El escándalo de Enron también se llevó por delante a su auditora, la por entonces todopoderosa Arthur Andersen, que formaba parte del conocido como Big Five, que tras su caída se convirtió en el Big Four. Se consideró que formó parte del engaño perpetrado, ya que, bajo la presión de los directivos de la firma, hicieron la vista gorda para dar el visto bueno al laberinto contable de Enron. Supuso tal desprestigio que no pudo levantar cabeza.Los incentivos de los responsables de la compañía para trampear los datos eran elevados. Lay tenía un sueldo de más de 40 millones de dólares anuales. Skilling, que defendía que no sabía nada, vendió acciones por valor de 60 millones poco antes de la quiebra.Lay y Skilling eran los principales eslabones de esta maraña de fraudes y mentiras. El jurado les consideró culpables de los cargos de conspiración y fraude en el caso considerado el padre de todos los escándalos corporativos que han azotado a Estados Unidos. Lay fue condenado en mayo de 2006 y murió pocos meses después de un infarto, cuando estaba a la espera de conocer la pena de cárcel que se le impondría. Skilling, por su parte, fue condenado a 24 años de cárcel en 2006 por considerarse culpable de cargos de conspiración, fraude en el mercado, mentir a los auditores y por llevar a cabo trading con información privilegiada, aunque finalmente salió de la cárcel en 2019.
El perrito caliente de Costco de 1,50 dólares desafía a la inflacion y no sube de precio desde 1985
En un tiempo de inflación desbocada, cuesta encontrar productos que lleven meses, años, y ya no digamos décadas, sin subir de precio. Pues eso es lo que ha hecho la cadena estadounidense Costco, que mantiene inalterable el coste de su perrito caliente, desde que lo introdujo en 1985: cuesta 1,50 dólares, incluyendo además el combo de bebida con relleno infinito.La historia de Costo se remonta al año 1983, cuando es fundada en Seattle por Jim Sinegal, un entusiasta del comercio minorista, y el abogado y empresario Jeff Brotman, que también contaba con experiencia en el sector. La peculiaridad de esta cadena de supermercados es que se trata de un club de precios, que se basa en un sistema de socios, o suscriptores, que deben pagar una cuota para poder comprar sus productos.Este concepto había nacido poco antes, inventado por el empresario Sol Price, a su vez mentor y gran valedor de Sinegal, que se dio cuenta que el sistema de ventas para mayoristas se podía adaptar al cliente final, que estaría dispuesto a pagar una cuota a cambio de poder acceder a productos a precios bajos y un amplio catálogo.El éxito de Costco fue espectacular e inmediato. Fue la primera empresa del mundo en alcanzar los 3.000 millones anuales en ventas en menos de 6 años. Sinegal, además, se caracterizaba por un sistema de dirección benévolo, siguiendo el principio de que, si los empleados reciben un buen trato, a su vez tratarán y atenderán bien a los clientes. De hecho, los trabajadores de Costco siempre han tenido condiciones de trabajo por encima de las que marca el sector en Estados Unidos.Con el fin de atraer a nuevos clientes dispuestos a pagar la cuota, introduce en 1985 comida ya preparada, para consumir en el establecimiento. Y el primer producto que ofrecieron fue un perrito caliente, y fue todo un éxito. Ofrecía un combo de un perrito caliente de cuarto de libra, con un refresco, por un precio de 1,50 dólares.Han pasado 37 años, y ese menú, inmune a cualquier evolución de precios y a la inflación, sigue costando lo mismo. Con la particularidad de que además ahora es más grande, y el refresco se puede rellenar infinitamente, o refill, como se dice ahora. Si se ajustase el precio al IPC, ahora tendría que venderse por unos 4,20 dólares.Con esta política de precios, han logrado vender cada año más de 100 millones de estos perritos calientes, superando en algunos cursos los 130 millones. Son más de los que venden, por ejemplo, todos los equipos juntos de la liga de baseball.Mucha gente cree que se trata de una estrategia para atraer clientes, ya que quien acuda a comerse uno de estos perritos estará tentado de comprar algo más ante las ofertas disponibles en el supermercado. Pensarán incluso que a Costco le merecería la pena incluso vender a pérdidas con este objetivo. Y es correcto, al menos la primera parte. Porque como confirmó en cofundador de la compañía en una entrevista en 2009, su supermercado nunca vende a pérdidas. Lo que sí han hecho es ajustar el margen de beneficio de este perrito caliente, pero aun así, con tantos millones vendidos cada año, los beneficios no son menores.Además, a diferencia de otras empresas que para no aumentar los precios de sus productos reducen su calidad, Costco ha tratado de evitar ese paso. ¿Cómo lo ha hecho? Aprovechando su tamaño para negociar. Por ejemplo, ha dejado de trabajar con proveedores que se negaban a mantener los precios bajos. Y cuando ya eran conscientes de que se trataba de uno de sus productos estrella, construyeron sus propias plantas de fabricación, primero una en Los Ángeles y luego otra en Chicago. También lograron negociar mejores condiciones para la compra de panes, ketchup o mostaza.En algún momento también cambiaron la forma de servir el refresco, como comentábamos, que al principio se servía en lata, y luego en grifo. Y en el lado más negativo y que más críticas suma entre los clientes, dejaron de ofrecer gratis condimentos como la cebolla o el chucrut.Una anécdota para entender la importancia de mantener el precio de los perritos calientes la protagonizó el propio Sinegal. En 2011 dejó la dirección ejecutiva de la compañía, pero se mantuvo como asesor hasta 2018, cuando se retiró definitivamente. Ese año, en una charla con su sucesor, su colega W. Craig Jelinek, este le propuso la idea de subir el precio de los perritos. La respuesta de Sinegal no pudo ser más contundente: "Si subes el precio del puto perrito caliente te mataré. Atrévete a averiguarlo".De esta forma, el perrito caliente se ha consolidado como el producto estrella de Costco. Tan relevante es que, hace un par de años, en pleno auge de los troleos bursátiles gestionados en foros de internet, con el caso Gamestop como el más relevante, Costco vivió un proceso similar. Una cuenta parodia difundió que el supermercado iba a subir el precio de los perritos, de 1,50 a 2,50 dólares. Como consecuencia, las acciones de la compañía se hundieron más de un 10% rápidamente.En su proceso de expansión internacional, también apuesta por la presencia del menú de los perritos calientes en sus tiendas. En el caso de España, donde cuenta con varios establecimientos, la oferta es de 1,50 euros por el perrito, aunque no incluye la bebida, que cuesta 30 céntimos más. La receta es la tradicional americana, un poco diferente de la que puede encontrarse en otros restaurantes españoles, e incluye cebolla, pimiento y pepinillos.No se puede negar que la estrategia de Costco es todo un éxito. Suma casi 120 millones de suscriptores en todo el mundo, y se ha convertido en la segunda cadena de supermercados que más vende, tras superar a Carrefour hace unos años, y tan solo por detrás de Walmart.
Auge y caída de una potencia económica: la burbuja de Japón
Japón vivió durante la segunda mitad del pasado siglo su propio milagro económico. En la década de los 60, era un país que estaba tratando de recuperarse de las consecuencias de la II Guerra Mundial. Tenían por delante un importante y ambicioso plan de reconstrucción y modernización. Y funciona. La inversión en industria y tecnología, junto con la disciplina y determinación de los ciudadanos nipones, da sus frutos, y catapultan a Japón a la categoría de potencia mundial.La colaboración entre el Gobierno y el sector privado canaliza la inversión en sectores clave, como la industria pesada, la electrónica y la tecnología. Compañías como Toyota, Honda o Sony comienzan a despegar, y logran un reconocimiento internacional.La capacidad del país para producir bienes de alta calidad, duraderos y de bajo costo les coloca en una posición privilegiada a nivel competitivo. Destacan, sobre todo, las exportaciones de productos electrónicos y automóviles. El éxito es arrollador.Es en los años 80 cuando todo se desboca aún más, y la economía de la isla experimenta un crecimiento sin precedentes. El milagro japonés está en pleno apogeo. La economía alcanza tasas de expansión que superan los dos dígitos cada año, y se convierte en la segunda potencia del mundo, solo superada por la de Estados Unidos. Los más optimistas, que en Japón no eran pocos, especulaban con cuanto tiempo faltaba para convertirse en los líderes.Durante aquella época, el superávit comercial nipón estuvo disparado. El dinero que entraba de forma masiva desde el extranjero, era empleado por las empresas, y sobre todo por los bancos, para adquirir tierras y acciones. Los precios de esos activos comenzaron a crecer a porcentajes astronómicos. De esta forma, el mercado inmobiliario hacía crecer el mercado de valores, y viceversa, creando un círculo vicioso infernal.En este proceso endemoniado, las acciones de una empresa se revalorizaban a partir de sus propiedades inmobiliarias, y esa revalorización se empleaba para comprar más bienes inmuebles.En esta espiral, cualquier dato económico de la época era salvaje. Entre 1955 y 1989, el valor inmobiliario de Japón se había multiplicado por 75, y equivalía al 20% de la riqueza mundial: unos 20 billones de dólares. En 1990, el valor de todas las propiedades de Tokio y su entorno metropolitano estaba al nivel de todas las propiedades de todo Estados Unidos. Solo el Palacio Imperial, si hubiera estado a la venta, tendría un valor equivalente al de todo el estado de California. Más ejemplo: los campos de golf tenían un valor superior a todas las empresas que cotizaban en la bolsa de Australia.Al mismo tiempo, los índices bursátiles nipones vivían un fenómeno parecido, debido a esa interconexión que comentábamos que existía entre los valores inmobiliarios y las acciones de las empresas. Así, el valor de las cotizadas japonesas se multiplicó por 100 entre 1955 y 1990. A comienzos de ese año, la capitalización de la bolsa japonesa superó a la de Estados Unidos.A pesar del crecimiento, y de la sensación de euforia, que habría que matizar, porque en realidad era mucha la gente que sufría las consecuencias de esta situación económica sin beneficiarse de sus ventajas, había importantes nubarrones en el horizonte. Estaban subidos a una burbuja, que no iba a tardar en estallar. A finales de la década de los 80, empiezan a verse los primeros síntomas de agotamiento.El banco central, muy criticado a posteriori por su papel, decide subir los tipos de interés, para evitar que la inflación se dispare, y ante el temor a las consecuencias de la depreciación del yen frente al dólar. En esa época, en concreto en 1988, cuando la sensación generalizada era que el precio de la vivienda nunca iba a caer, que la prosperidad sería eterna... los precios de los activos inmobiliarias empiezan a reducirse en algunas zonas de la capital del país. Era la primera señal. Cada año eran más las ciudades en las que los precios se estancaban, o en el peor de los casos, caían. El colapso definitivo llegó en 1990.Inversores y propietarios se dieron cuenta de que los precios eran insostenibles. Particulares y empresas, que había pedido préstamos para comprar activos inmobiliarios, se encontraron con que sus propiedades valían menos de lo que debían. Esto se tradujo en una crisis financiera, ya que muchas empresas no podían cumplir con sus obligaciones.Ese círculo vicioso entre acciones y mercado inmobiliario provocó que la bolsa de valores, esa que había llegado a igualar en capitalización a la de Estados Unidos, se hundiera. Los precios de los títulos se hundieron. El Nikkei, el índice de referencia, perdió un 63% de su valor en dos años. Con los bienes inmuebles actuando como garantía de las acciones, el sistema financiero entró en una grave crisis. Se esfumaron billones de dólares.La burbuja había estallado. Y las consecuencias fueron terribles para Japón. Por un lado, la explosión del precio de los activos tuvo un fuerte impacto en la economía. Los precios se redujeron en todo el país, sobre todo en las grandes ciudades, y en los distritos financieros. En algunos casos, los precios no volvieron a alcanzar los niveles de 1990 hasta 2007.La crisis también destapó un alto nivel de corrupción en todo el país, presente en todas las capas de la sociedad, desde funcionarios, personas particulares, empresas e incluso miembros del Gobierno. Sobornos, tráfico de información, manipulación del precio de las acciones, fraude... Habían tocado todos los palos.Una caída de esta magnitud también tuvo consecuencias para los hogares, ya que se tradujo en una fuerte caída de los ingresos reales, lo que provocó a su vez una reducción del consumo directo y la inversión. Esto provocó una larga etapa de deflación, como nunca se había visto en la historia reciente.Para las empresas también tuvo consecuencias terribles. Con unos niveles de endeudamiento terribles, fueron incapaces de dedicar ni un solo yen a la inversión. El Gobierno apoyó artificialmente a muchas compañías en dificultades, incapaces de sobrevivir por sí mismas, pero que a su vez hacía muy complicado competir a las empresas eficientes. Estas compañías zombies, como se conoció a las que estaban rescatadas por el sector público, supusieron un lastre para los beneficios de las empresas competitivas, deprimieron la creación de empleo, redujeron la productividad y desalentaron inversiones.Los años 90 se conocieron como la década perdida en Japón, debido al efecto del colapso de la burbuja. Esta década perdida se convirtió finalmente en los 20 años perdidos. Un período de exuberancia y caos, de auge y caída, que dejó una marca indeleble en la historia económica y en la mentalidad de Japón.
El origen del veraneo en el mar: los aristocráticos baños de ola
Mientras Ermesinda, de 73 años, se refrescaba los pies en la playa de 'El Sardinero', en Santander, su marido le contaba que esas aguas fueron las primeras que bañaron a los españoles a mediados del siglo XIX. La mujer, oriunda del municipio de Comillas, y de raíces aristocráticas, sorprendida con el hito histórico y geográfico, no tardó en querer indagar más. Así fue como llegó a conocer los primeros veranos frente al mar de sus antepasados cántabros y de otros españoles que durante siglos no pudieron gozar de los entonces ‘baños de ola’. La historia los llamados ‘Baños de ola o de oleaje’ se remonta a 1847. Quien dio paso a este nuevo fenómeno, al que sólo podía acceder la aristocracia de la época, fue la capital de Cantabria, Santander, con su playa ‘El Sardinero’, convirtiéndose en la precursora de lo que hoy son los veraneos en los arenales de la costa española.Cantabria vivía por ese entonces unos años dorados de la mano de la familia real, y se plasmó en los periódicos y revistas de la época. Fue con esta nueva práctica de bañarse en el mar y disfrutar de las playas, una actividad simple -que por años fue prohibida por los temores hacia el mar que se originaron con los antiguos romanos- que las luces mediáticas alumbraron a Santander como el nuevo epicentro de la moda y del verano. De esta forma, 'El Sardinero' fue la primera playa de España a la que acudieron los madrileños nobles y los habitantes de las ciudades del interior, lógicamente los miembros de las clases pudientes que eran los que podían permitírselo. "Cuando empezó esta moda ni siquiera había ferrocarril. La gente acudía en verano en la diligencia", señalan los registros de la época que se almacenan en la Biblioteca Nacional de España.
El estafador que le robó 24 millones a McDonald's con el Monopoly
La cadena de hamburgueserías McDonald's se ha apoyado en varias patas para convertirse en una de las empresas más importantes del mundo. Por un lado, cuenta con un sistema operativo eficaz y fácil de escalar, que asegura la misma calidad en cualquier parte del mundo. También ha sido capaz de contar con un menú diversificado, que gusta a todos los consumidores; e innovador, para adaptarse a las nuevas tendencias que surgen. Y siempre pone al cliente en el centro a la hora de tomar decisiones.Pero no se puede desmerecer tampoco la importancia del marketing, clave para impulsar el reconocimiento de marca, atraer clientes, diferenciarse de la abundante competencia o facilitar la imparable expansión de la compañía. Es una parte integral de la estrategia de McDonald's y contribuye significativamente a su éxito.En esta carrera infinita por lanzar grandes campañas de marketing, a mediados de los 80 buscan una nueva palanca que les permita impulsar las ventas. Para ello, contrataron en 1985 a Simon Marketing, la agencia que había desarrollado el exitoso menú infantil Happy Meal. En 1987 anuncian la nueva campaña: un concurso inspirado en el Monopoly.En esta versión del juego, los clientes tenían que reunir pegatinas que equivalían a las tarjetas de propiedad del juego original. Podían encontrarse en las cajas y envoltorios de las hamburguesas y las patatas, en los vasos de las bebidas, en algunas publicidades de la compañía... Había que reunir todas las piezas del mismo color para aspirar a los diferentes premios. Los más sencillos y fáciles de conseguir consistían en comidas o bebidas gratis.Había otros de más valor, como videojuegos o entradas para espectáculos. Pero los premios más importantes, que además eran los más complicados de conseguir, con probabilidades de ganarlos tan bajas como la lotería, incluían cruceros de lujo, coches deportivos, casas o, el botín más deseado: un millón de dólares.La campaña fue todo un éxito en Estados Unidos, donde las ventas durante el periodo en el que estuvo vigente se dispararon. Tanto, que McDonald's la mantuvo en vigor durante casi 20 años, y la ha replicado en multitud de países.Hasta aquí, todo era perfecto. ¿Dónde está el problema? En Estados Unidos, la ley prohibía que una empresa gestione sus sorteos, irónicamente, para evitar fraudes. McDonald's, por tanto, delegó esta tarea en Simon Worldwide, de Simon Marketing (los desarrolladores de la idea). Esta, a su vez, contrató a Dittler Brothers, una imprenta especializada en este tipo de actividades, con estrictos protocolos de seguridad, para garantizar el proceso.Las tarjetas ganadoras, tras ser impresas, se introducían en un sobre con un precinto de seguridad, y se transportaba con un maletín que requería dos claves: una del jefe de seguridad de Simon Marketing, y otra del jefe de Dittler Brothers. El proceso era, aparentemente, inalterable.El responsable de seguridad de esta última era Jerome Jacobson, un policía frustrado, que tuvo que dejar el cuerpo por una lesión en la muñeca. Le enchufó en Dittler su exmujer, a principios de los 80, y ascendió rápidamente, hasta convertirse en el supervisor de la campaña de McDonald's.Tenía fama de honrado, y de ser profundamente obsesivo con su trabajo. Revisaba el calzado de los trabajadores si era necesario para comprobar que no robaban tarjetas de la promoción. No permitía que nadie fuera al baño sin acompañante. Cortaba personalmente las piezas con los premios de más valor. Y llegó a inventar un chaleco secreto, con el que repartía, personalmente, los premios por todo el país.Lo que pasa es que los 80, en Estados Unidos, fueron una década de ambición y avaricia. De hecho, el éxito de la campaña de McDonald's radicaba en las ganas que tenía la gente de hacerse rica. Y esa codicia también acabó afectando a Jacobsen.Por error, por casualidad o como lo queramos llamar, descubre un agujero en el sistema de seguridad, que le permite hacerse con las tarjetas premiadas sin que nadie se entere. Y lo hace. La tentación era demasiado grande.
La banda de falsificadores de monedas que casi hunde la economía inglesa
🇬🇧Cragg Vale es un pequeño pueblo inglés, situado al oeste de la región de Yorkshire. En el Siglo XVIII, y ahora un poco también, estaba aislado, mal comunicado, y rodeado de enormes páramos, que facilitaban que los habitantes pudieran ver con tiempo si se estaban acercando forasteros. Era el lugar perfecto para delinquir.A mediados del siglo XVIII es a ese pueblo al que llega David Hartley, un joven nacido en la región, pero que llevaba años en Birmingham, como aprendiz de herrero. Una ciudad con una incipiente industria de falsificación de monedas, y que según cuenta la leyenda, David habría sido parte de la misma, y en realidad habría llegado a Cragg Vale huyendo de la justicia. El mejor sitio para esconderse.La situación económica de Cragg Vale en la época era muy complicada. Sufría los efectos de la revolución industrial, que afectaba directamente a sus dos principales actividades: las granjas y la industria textil. El comercio de lana, que daba trabajo a mucha gente, vivía un momento delicado.🪙David Hartley decide montar una herrería, un negocio que sirve principalmente como tapadera para sus actividades ilícitas: falsificar monedas. La táctica empleada era conocida desde hace siglos, recortar los bordes de las monedas de oro, y después limarlas, antes de devolverlas a la circulación. Después, fundían las virutas de oro recolectadas, junto con otros minerales más básicos y de menor valor, para producir metal para producir nuevas monedas falsas.Eran falsificaciones de altísima calidad, que pasaban perfectamente desapercibidas entre las desgastadas monedas británicas de la época. Las piezas fraudulentas copiaban a las francesas, las españolas, y sobre todo las portuguesas, con un diseño mucho más fácil de imitar que los ingleses. Además, eran consideradas de curso legal, por el fuerte comercio entre los países implicados, y por la escasez de guineas británicas.La banda de Hartley no está sola. Cuenta con el apoyo de la comunidad local, que como decíamos, estaba viendo una situación económica muy delicada, e incluso con la colaboración de funcionarios corruptos. La asociación para ellos era muy beneficiosa, ya que a cambio de prestarles monedas para que fueran recortadas, recibían una pequeña compensación. Cualquiera que ayudara a los acuñadores, como se conocía a la banda, ganaba un poco de dinero, lo que elevó su popularidad, y hizo que Hartley fuera conocido como 'Rey David', y considerado como una especie de Robin Hood.También contaba con el apoyo de los taberneros de la zona, que eran los encargados de poner en circulación las monedas falsificadas. En su momento álgido, la banda llega a contar con 80 miembros, de Cragg Vale, pero también de pueblos de alrededor. Y producían a una escala casi industrial.A finales de la década de 1760, se estima que habían puesto en circulación monedas falsas por valor de 3,5 millones de libras. Hoy equivaldría a unos 750 millones de euros, lo que le convirtió en el mayor fraude de la historia de Reino Unido. Los efectos fueron desastrosos, provocando una devaluación de la libra del 9%, y está a punto de hacer colapsar la economía británica.
La gran jugada de Mattel: de estar a punto de jubilar a Barbie a su renacer en Hollywood
La mítica muñeca que marcó las primeras líneas del pop moderno en 1959 casi vio su jubilación en 2014. Casi 10 años más tarde, un 'libro de jugadas' y el lanzamiento de la película que lleva su nombre, renacen a la figura y al espíritu rosa. Barbie llega a la pantalla grande en carne y hueso con los actores Margot Robbie y Ryan Gosling como protagonistas. La producción ha causado un revuelo sobrenatural con la tendencia 'Barbiecore', que ha empapado de rosa la víspera del evento hollywoodense del año. El equipo de marketing del filme no se ha quedado atrás y Barbie ya se ha infiltrado en todo. Desde cafeterías y cruceros tematizados, colaboraciones con marcas de moda, consolas de videojuegos hasta una casa real en Malibú que se ha puesto en alquiler en Airbnb. Toda una destreza estratégica de Mattel, que tuvo que reinventar a su personaje principal para salir a flote y retomar sus consolidados años dorados. Si bien el legado de Mattel abarca casi ocho décadas, no todo ha sido color de rosa para la Barbie. La inventora y cofundadora de la empresa, Ruth Handler, vio a su hija jugar con muñecas de papel y tuvo la idea de crear una más duradera. En honor a la niña, Bárbara, escogió el diminutivo para la muñeca y pronto empezó a producirse en la empresa de juguetes de su marido. Con los años, Richard Dickson, presidente y director de operaciones de Mattel, explicó que los consumidores no pensaban que la Barbie fuera relevante. Esto, unido a las fuertes críticas hacia el diseño de su figura, por promover estándares de belleza imposibles, la muñeca fue poco a poco perdiendo popularidad. Por este motivo, impulsó a la compañía a realizar una investigación de mercado interna. 2014 fue un año clave y la muñeca estuvo a punto de quedar jubilada en un estante. En ese mismo periodo, las ventas mundiales de las muñecas Barbie cayeron un 15% con ganancias en el primer semestre de tan solo 17,1 millones, un 85% menos que en el mismo período de 2013. Para revertir la debacle, Mattel se enfrascó en una estrategia integral de cambio de marca, conocido como el 'libro de jugadas'. En estos años apostaron por el lanzamiento de su línea ‘Fashionistas’, que incluía muñecas de todos los tamaños, tipos de cuerpos, ojos y cabellos para reflejar mejor la diversidad corporal.
La innovación y muerte de BlackBerry, el primer móvil inteligente para empresarios que un grupo de 'frikis' no supo vender
A finales de los 90', mientras Nokia fardaba de su indestructible móvil 5125 y el éxito de su juego Snake, una compañía discreta, de origen canadiense, estaba saliendo a la luz. BlackBerry llegó al universo de las tecnológicas de la mano de un dispositivo diferente. Que apenas entraba en un bolsillo y que, entre otros, contaba con un teclado que vino a revolucionar el mercado de la telefonía móvil. Si bien estos terminales quedaron obsoletos en 2022, hoy renacen, pero a modo de un homenaje, en una película que lleva su propio nombre.En una época donde el mundo 'touch' aún no estaba tan desarrollado como hoy, pese a los esfuerzos de Palm (PDA), y la telefonía móvil se sumergía en la democratización y acceso a este tipo de dispositivos, BlackBerry se posicionaba en 1999 con su primer teléfono, el modelo 850, que funcionaba a pilas. Se trataba de un dispositivo que era una mezcla de mensáfono o 'busca', un teléfono móvil y una PDA, pero su mayor particularidad era que incluía un teclado físico (QWERTY). En el corto tiempo de su lanzamiento, fue ganando adeptos, como el mismo Barack Obama y personas importantes del mundo de los negocios, a quienes les atrajo la interfaz donde podían acceder a un calendario ejecutivo, al correo electrónico y a un servicio de mensajería propio con el que contaban las BlackBerry, el BB Messenger. De esta forma, en 2008 el precio por acción de la compañía llegó a máximos de 147 dólares, en lo que fue el mejor momento de la compañía. Previo a los smartphones, esto era algo poco menos que revolucionario para ejecutivos que necesitaban estar en contacto durante toda la jornada pese a estar fuera de la oficina, así fueron desarrollando en los próximos 16 años equipos con altas tecnologías como los tradicionales modelos 7290, Pearl, Curve y Bold. Fin del romanticismo del teclado tras 16 años En 2016, tras el anuncio de que TCL se quedaba con la licencia para fabricar smartphones bajo la marca BlackBerry, y que llevarían sistema operativo Android, fue marcando el fin del romanticismo de sus admiradores y su próxima debacle. Además, con el nacimiento del iPhone, quedaba atrás la innovación del teclado físico para marcar la tendencia hacia el 'touch' y un sistema operativo más eficaz. Fue en enero de 2022 que los teléfonos móviles de la marca canadiense quedaron obsoletos, cuando la firma dejó completamente de darles soportes, seis años antes había dejado de fabricarlos. Hoy la apuesta de la compañía, que no ha perdido el nombre, está enfocada en el desarrollo de software de ciberseguridad y ofrece servicios para empresas. Actualmente, han logrado ingresos totales de 656 millones y la historia de BlackBerry llegó a la pantalla grande. Los 'frikis' que no supieron vender su invento Detrás de esta revolución digital, están las figuras de Mike Lazaridis y Douglas Fregin. Ambos fundaron Research in Motion (RIM) en 1984. Tras desarrollar el Interactive Pager 900, terminaron creando la primera BlackBerry en 1999, en la que incluso IBM invirtió con un capital de 10 millones. La historia de la compañía de móviles con teclado, que ha llegado al cine este 2023, retrata el "ascenso meteórico" y "la caída catastrófica" del primer teléfono inteligente del mundo enfocado a los empresarios, de la mano de dos 'frikis' de las tecnologías, pero poco hábiles en los negocios, a los que les tocó vivir un viaje vertiginoso a través de un Silicon Valley despiadadamente competitivo que terminó con uno de los mejores inventos de los últimos 30 años.
Banqueros de Dios y de la mafia: escándalos del Vaticano
La distancia entre los asuntos de Dios y de la mafia es prácticamente inexistente cuando se analiza la historia del Banco Vaticano. Corrupción, chantaje y muertes han campado a sus anchas en la casa del Señor tejiendo una red tan densa que deshacerla, a día de hoy, aún se asume imposible. La historia, al igual que las mejores películas corales, puede ser contada desde muchos ángulos. Aquí la contaremos a través de dos hechos que influyeron especialmente en el descrédito en que se sumió la entidad: los lazos con el Banco Ambrosiano y la misteriosa muerte de Roberto Calvi, una relación que marcaría las finanzas de la Santa Sede para siempre. Desde que el Papa Pío XII lo fundara en 1942, han sido más las décadas en las que en Banco Vaticano ha protagonizado escándalos que las que estuvo libre de pecado. El objetivo primigenio del Instituto para las Obras de Religión (IOR), nombre oficial de la entidad, era administrar los bienes propiedad de la Iglesia Católica destinados a obras de religión o caridad, pero los distintos gestores que estuvieron a los mandos diversificaron las tareas hacia terrenos más pantanosos.Para adentrarse en la polémica es necesario presentar al primero de los protagonistas: el Banco Ambrosiano, del que el Banco Vaticano era principal accionista.El llamado 'banco de los curas', fue fundado en 1896 por el Beato Giuseppe Tovini, con el propósito de promover un banco católico entre la oferta de bancos laicos ya existentes. La idea original se pervertiría en el siglo siguiente. En 1960, la expansión del negocio le llevó a Luxemburgo, donde abrirían una filial bajo el nombre de Holding del Banco Ambrosiano. Esta estaría presidida por Carlo Canesi, quien contrataría para su equipo a Roberto Calvi y marcaría, sin saberlo, la historia del Banco Vaticano.Calvi tuvo una promoción rápida y en 1971 ya había alcanzado la presidencia del Banco Ambrosiano. Con él al frente, los negocios en el exterior se multiplicaron: compañías en Bahamas o Sudamérica o una filial el Perú, el Banco Ambrosiano Andino. Y también se expandió el campo de acción hacia trámites como el que blanqueó dinero de partidos políticos o la dictadura de Somoza en Nicaragua. Incluso habría proporcionado fondos al movimiento anticomunista Solidaridad en Polonia, país de origen del Papa Juan Pablo II y argumento principal de la guerra ideológica contra el comunismo en la que se adentraría más tarde el Vaticano.Para 1978, el Banco de Italia elaboró un informe en el que advertía de los sospechosos movimientos de fondos del Banco Ambrosiano y promovió una investigación sobre el imperio financiero de Calvi. Sin embargo, un cúmulo de trágicos sucesos ocurrido ese mismo año, y coincidentes con el inicio de las averiguaciones en torno al 'banco de los curas', oscurecerían aún más la historia. Por un lado, el asesinato de Emilio Alessandrini, el magistrado de Milán que investigaba el caso y por otro, la muerte del Papa Juan Pablo I en septiembre de 1978, a los 65 años y apenas un mes después de que la fumata le anunciara en el cargo, suscitó varias teorías que apuntaban al asesinato ante los planes del pontífice para limpiar el nombre del Banco Vaticano.
Philips, el gigante electrónico que ya no fabrica bombillas
En los rincones industriales de Eindhoven, una pequeñísima ciudad holandesa, que en los inicios del siglo XIX superaba por poco los 2.000 habitantes, se gestó la historia de una empresa que desafió los límites de la innovación y acabó conquistando el mundo. En sus más de 130 años de vida, la compañía, que empezó fabricando bombillas, ha liderado avances en campos tan diversos como la iluminación, la electrónica de consumo o la atención médica.Todo surge de la cabeza de Gerard Philips, nacido en la ciudad holandesa de Zaltbommel en 1858. Tras graduarse como ingeniero mecánico, se va a trabajar a los astilleros de Glasgow. Es en la ciudad escocesa donde despierta su interés por la bombilla eléctrica, que allí ya se utilizaban a gran escala para iluminar barcos, fábricas, tiendas... incluso cuenta con alumbrado público por las calles. Tal es su pasión que compagina su empleo con los estudios nocturnos sobre luz eléctrica y transmisión de energía.Alumno destacado, deja Escocia para irse a trabajar a Londres y Berlín, adquiriendo experiencia en la producción, la instalación, la gestión empresarial y el comercio internacional. Conoce a Emil Rathenau, fundador de AEG, la compañía que contaba con la licencia de las patentes de Thomas Alva Edison en Alemania, que le pide que represente a su compañía.Es entre 1890 y 1891 cuando sienta los cimientos científicos de sus bombillas, y cuando llega a la conclusión de que su futuro no está ni en el comercio ni en la instalación, sino en la fabricación.En 1891, cuando tiene la suficiente confianza en el producto que quiere producir, compra una antigua factoría en Eindhoven, donde va a comenzar a fabricar sus bombillas de filamento de carbono. Sin suficiente dinero, recurre a su padre, Frederik Philips, banquero (además de primo de Karl Marx, pero esa es otra historia). Él se encarga de financiar el proyecto, convirtiéndose en socio fundador.Los primeros años son muy complicados, con un sector, el de las bombillas, con fuerte competencia, controlado por las compañías alemanas, y en el que los precios están cayendo.En 1895, con la compañía al borde de la bancarrota, llega a la empresa Anton Philips, hermano menor de Gerard, mucho más joven, que se incorpora como representante comercial. Autodidacta en ese campo, sus aportaciones son clave para el éxito de la compañía. Comienza a viajar por Países Bajos, Bélgica y el oeste de Alemania, cerrando numerosos contratos.Gracias a esos ingresos, la compañía progresa rápidamente, desarrollando mejores bombillas, y sobre todo más duraderas, que eran la clave del éxito en aquel momento. Avanza tan rápido que logra competir con las principales empresas europeas del sector: las alemanas AEG y Siemens. En 1898, viaja a Rusia, donde cierra un acuerdo clave con el mismísimo Zar: un contrato de 50.000 bombillas para iluminar el Palacio de Invierno de San Petersburgo. Suponía la mitad de la producción de Philips. Un año después, se convierte en copropietario de la empresa.
La segunda vida de Motorola: de inventar los móviles a renacer con los walkie talkie
Volver al origen, de eso se trata la actual historia de Motorola. En un intento de reconversión y supervivencia, la empresa estadounidense que creó exitosamente los teléfonos móviles en 1973, y ha vivido en carne propia la debacle de su propio invento, retoma sus andanzas en la industria de las telecomunicaciones de la mano un viejo negocio vinculado con los walkie talkie. Los walkie talkie se asocian al rescate. Pues eso mismo están haciendo con su padre y creador, un rescate. Y es que, hace quince años, alrededor del 75% de los ingresos de esta marca norteamericana creada por los hermanos Paul y Joseph Galvin, provenían de teléfonos móviles que ellos mismos crearon (que actualmente llevan por nombre 'Moto by Lenovo'); Ahora, alrededor del 75% de las ventas se están generando por unos viejos conocidos que triunfan en las oficinas y departamentos de emergencias en todo el mundo y que fueron creados en 1940. Motorola alguna vez dominó la telefonía móvil, pero en los últimos años se ha convertido en un gran jugador en la seguridad pública, una de las áreas más candentes en tecnología. Pese a que la actual crisis económica, que ha afectado directamente a las compañías tecnológicas, las ventas y las ganancias por acción de Motorola aumentaron en porcentajes de dos dígitos en 2022, mientras que el flujo de efectivo de las operaciones aumentó un 40% y la compañía subió al número 418 en Fortune 500. Nada de este triunfo provino de los teléfonos móviles. El producto revolucionario que Motorola inventó en 1973 comenzó a ver su fin en 2008, cuando se deshizo de su unidad telefónica móvil. De esta forma, lo que quedó vivo fue el negocio de radios policiales de la compañía, un producto de venta constante, pero poco atractivo que muchos pensaron que pronto también sería reemplazado por los smartphones. El punto de apoyo de la compañía en ese mercado, junto con casi tres docenas de adquisiciones en los últimos años, ha ayudado a hacer de Motorola el gorila de 300 kilos en un negocio que, desafortunadamente, está en auge por los tiroteos masivos a nivel mundial, el aumento de las tasas de criminalidad y la preocupación pública por la fuerza policial. La gran creación de los hermanos Galvin fue el modelo Handie Talkie AM (SCR-300). Hablamos del primer receptor/transmisor en ser apodado “walkie talkie”. Fue creado por el equipo de ingeniería de la empresa de manufactura Galvin (precursora de Motorola) en el año 1940, con fines miliares para Estados Unidos, durante la Segunda Guerra Mundial.
Chupa Chups, los caramelos con palo que conquistaron el mundo
El éxito empresarial se puede alcanzar a través de numerosos caminos. Y no siempre es necesario el proceso más elaborado o el proyecto más complejo para llegar. Basta la idea más sencilla, pero bien ejecutada, para triunfar. Los ejemplos son infinitos, pero pocos casos más paradigmáticos podemos encontrar que el de Chupa Chups. Considerada por muchos como la primera multinacional de origen español, su revolucionaria idea no fue, ni más ni menos, que ponerle un palo a un caramelo. Tan sencillo, tan genial. Un caso de éxito que nació en una pequeña fábrica de Asturias, con una historia repleta de buenas decisiones, pero que también está salpicada de anécdotas que rozan la leyenda. Todo sale de la cabeza de Enric Bernat, un visionario, que desde niño había estado vinculado al mundo del dulce. Su abuelo, Josep, fue el primero en fabricar caramelos en España, tras comprar en 1845 la primera licencia para fabricar dulces. O eso contaba. Su padre continuó con el negocio familiar, y desde los 9 años el pequeño Enric estaba metido en la fábrica: limpiaba, envolvía caramelos o hacía lo que fuera necesario.Este capítulo cuenta con el patrocinio de AXA.ES. Descubre todo lo que AXA puede hacer por ti entrando en AXA.ES.
Historia de Marie Claire, la centenaria empresa de medias al borde del cierre
Tras una trayectoria legendaria, que se extendió durante más de un siglo, la icónica empresa textil Marie Claire se encuentra al borde de la desaparición. La compañía de Villafranca del Cid, en Castellón, ha comunicado su intención de cerrar su planta y de solicitar el concurso de acreedores, para proceder a la extinción de la compañía.La agonía del histórico fabricante de medias se ha prolongado desde hace años y, de hecho, era uno de los pocos productores del sector de la confección que había conseguido mantener su producción en la Comunidad Valenciana tras el final de los aranceles a los productos de países donde la mano de obra y los costes de producción eran mucho más baratos.La pandemia, en la que el fabricante se intentó reconvertir como fabricante de mascarillas y batas sanitarias, fue sólo el último golpe a la pérdida del que había sido su principal contrato para un gran distribuidor europeo y los daños ocasionados en su planta de Villafranca tras desplomarse parte del tejado por un temporal de nieve.La vuelta de tuerca iniciado durante la pandemia es solo el último episodio de la larga historia de supervivencia de la compañía. La empresa nació en el año 1907, para producir medias de seda aprovechando la tradición textil de Vilafranca del Cid, en el interior de Castellón muy cerca del límite provincial con Teruel, con unos 2.200 habitantes.Marie Claire no se entendería sin la voluntad de Francisca Íñigo, fundadora de la compañía. Era la mujer de Celestino Aznar, un comerciante de mulas y yeguas, que recorría el país, dejándola sola en casa. Francisca, con mucho tiempo libre, aprovecha para coser. El hobbie se convierte en negocio, y con la referencia de su hermana, que tenía una factoría de mantas, lanza su propia empresa de fabricación y comercialización de medias. Estaba situada en la propia Villafranca del Cid, pero en realidad las vendía por toda España, aprovechando los viajes que hacía su marido.
Historia de la declaración de la renta
Hacer referencia al IRPF, o al Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas, es hacer referencia a uno de los tributos más importantes y más conocidos de España. No obstante, más de 20 millones de personas presentan su declaración de la renta cada año en nuestro país.Este impuesto, tal y como lo conocemos ahora, es relativamente reciente, ya que fue aprobado en 1978. Pero sus raíces, en España, están mucho más atrás. En concreto, hay que retroceder hasta mediados del siglo XIX. Es una época convulsa, repleta de cambios, que se puede apreciar en fenómenos como el de la industrialización, la revolución burguesa o un incipiente sufragio universal, que daba sus primeros pasos.A esta metamorfosis social no iba a ser ajena la economía. Había políticos en el Antiguo Régimen que ya estaban presionando para unificar la infinidad de impuestos de todo tipo que había en España. Y es en 1845, con la aprobación de la Constitución de la monarquía española, cuando se introduce el primer sistema tributario general. Esta reforma fiscal estaba impulsada por el ministro de Hacienda de la época, el asturiano Alejandro Mon, junto con otras figuras como Juan José García Carrasco, su predecesor en el cargo, o el militar Ramón de Santillán, que acabaría convertido en el primer gobernador del Banco de España.La simplificación y modernización que llevó a cabo del sistema tributario, que puso a España en la vanguardia entre los países de su entorno, y cuya sombra perdura hasta nuestros días, destacaba por la simplificación del abanico de impuestos existentes, y por extenderlos a toda la población.Tributos clásicos, algunos tan populares como los diezmos o las alcabalas, pasaron a mejor vida. Otros, igual de pintorescos, como los impuestos a la sal, a las minas o a los títulos, aún perduraron. El objetivo de Mon y sus colaboradores era eliminar las barreras al crecimiento económico.Con estas bases asentadas, se profundizo en la idea de extender los impuestos a toda la población. Por ejemplo, en 1870 se impulsa el impuesto de cédulas personales, y poco después el repartimiento municipal.Ya en el siglo XX, y siguiendo la misma línea, José Calvo Sotelo, con el apoyo de Ramón Gómez de la Serna, sienta las bases de la Ley de Reforma Tributaria, allá por 1926. Sin embargo, la dictadura de Primo de Rivera no logra ponerla en marcha.Sin embargo, sirve de referencia para que, ya en la II República, se aprueba el que podría considerarse como el primer impuesto sobre la renta. Se trata de la Ley Carner, nombre que hace referencia al ministro de Hacienda de la época, y que se conoció como la 'contribución general de la renta', que entró en vigor en 1933. Solo tenían que presentarla unas 5.000 personas, ya que tenía un mínimo exento de 100.000 pesetas anuales, que era una cifra más que importante para la época. Y, aun así, solo lo hicieron 3.000. Por si fuera poco, su periodo de vigencia tampoco fue excesivo, ya que tras la Guerra Civil desapareció. Pero fue un precedente para lo que vendría después.Hay que saltar a 1977, ya tras la dictadura, y en el marco de los Pactos de la Moncloa, para sentar las bases del sistema tributario moderno, en vigencia hasta nuestros días. Estaba impulsado por Francisco Fernández Ordóñez, ministro de Hacienda de Adolfo Suárez, que no estaba nada satisfecho con el impuesto general sobre las personas físicas existente, ya que consideraba que ni era un impuesto, ni era general, ni era sobre la renta.Así, en 1978, y con un amplio consenso político, nace el IRPF moderno. Contaba con 28 tramos, lo que lo hacía mucho más complejo que en la actualidad, cuando solo tenemos 6, y el gravamen llegaba a alcanzar el 65,5%. En este caso, era obligatorio presentarlo para las personas que cobrasen más de 300.000 pesetas, una cifra ya más asumible, que obligó a desplegar importantes campañas para crear una cultura de la contribución. Incluyendo el famoso eslogan 'Hacienda somos todos'.En estos casi 45 años el impuesto no ha dejado de innovar y desarrollarse, en todos los sentidos. Con novedades que incluyen desde la cesión de una parte del impuesto a las Comunidades Autónomas, la reducción de tramos que comentamos anteriormente... Mientras que otros detalles están más relacionados con la usabilidad y la digitalización, que gracias al desarrollo de internet permite que ahora la declaración se pueda entregar online, lo que permite facilitar y simplificar el proceso.¿Para todos? Pues debería ser así, pero hay un colectivo, el de los trabajadores autónomos, para los que la cita anual con Hacienda se convierte en un pequeño reto. Es un trámite que, por las particularidades de su actividad y de la relación con la Administración, deben llevar a cabo con especial cuidado. De hecho, si no presta la suficiente atención al proceso puede perder la oportunidad de ahorrar, gracias a las deducciones de las que puede beneficiarse.Entre los gastos más habituales que pueden deducirse, encontramos las propias cuotas que pagan a la Seguridad Social, las nóminas de los trabajadores, la factura de teléfono, la asesoría, herramientas digitales contratadas, marketing y publicidad, material de oficina, formación, desplazamientos...Pero hay un concepto más que pueden deducirse, y que no siempre tienen en cuenta: los seguros, que en muchos casos pueden desgravarse, como recuerdan desde AXA.ES. Es posible deducir las primas devengadas o satisfechas por contratos de seguros de bienes, derechos, y productos necesarios para el desarrollo de la actividad profesional, y también determinados seguros vinculados al propio autónomo.Por ejemplo, en el caso del seguro de responsabilidad civil general, o profesional, permite desgravar la cantidad total de lo pagado en primas, aunque como advierten desde AXA.ES, es necesario que las coberturas contratadas estén centradas en proteger al autónomo frente a las eventualidades relacionadas con su actividad económica.Otro seguro a tener en cuenta, aunque en este caso no está directamente relacionado con la actividad económica del autónomo, es el seguro médico. El seguro de enfermedad es deducible, aunque solo en la parte correspondiente a la cobertura de enfermedad o asistencia sanitaria. Pero en este caso establece un límite de 500 euros anuales sobre el total de primas pagadas por el autónomo y por cada familiar con cobertura.También se puede desgravar el seguro del vehículo, pero siempre que tenga relación con la actividad: Transporte de mercancías, de viajeros, formación de conductores, desplazamientos profesionales... Pero, de nuevo, advierten desde AXA.ES, que, en el caso de las motos o los turismos, hay que demostrar que se utilizan, únicamente, para el trabajo. Si se produce un uso personal, aunque sea mínimo, Hacienda no permite la desgravación.Por último, otro tipo de seguro habitual que puede llegar a declararse es el del hogar, aunque en este caso es necesario que el autónomo trabaje en casa, y que la proporción que trate de desgravar coincida con la destinada en la vivienda a la actividad.Se trata, en definitiva, de un recordatorio de que, si los autónomos no declaran bien todos los gastos de su actividad, el beneficio neto será más elevado, y por lo tanto terminarán pagando más en el resultado final. Es necesario hacer la declaración de forma correcta y planificada.Este capítulo cuenta con el patrocinio de AXA.ES. La edición sonora y la selección musical han corrido a cargo de Remo Vicario. Mientras que el guion y la locución son mías, y soy Javi Calvo