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El negocio de los christmas, el invento de un inglés victoriano con muchos amigos

December 20, 2021 0:05:06 4.91 MB Downloads: 0

Ya tenemos encima la Navidad, fecha en la que toca mandar y recibir las tradicionales tarjetas navideñas. Aunque las nuevas tecnologías también han tenido su efecto sobre esta costumbre, y ahora lo que más se estila es mandar un email, ¡o un WhatsApp! Pero, ¿de dónde viene esta tradición? ¿Cómo se expandió? El origen está en la Inglaterra del Siglo XIX, pero, como en tantas otras cosas, fue en Estados Unidos donde realmente explotó el fenómeno.Para comprenderlo hay que presentar la figura Henry Cole, un inventor, diseñador y educador inglés, nacido a comienzos del siglo XIX. Eminente figura, solía mezclarse entre la élite victoriana, pero sus habilidades sociales le granjearon un problema: tenía demasiados amigos.Dada la costumbre de enviar cartas tanto por Navidad como por año nuevo, Sir Cole estaba ansioso, ya que no veía la forma de cumplir con las obligaciones de todo caballero inglés que mereciera tal nombre. En 1843, sir Cole, que pasaría a la historia por ser el fundador del Musier de Victoria y Alberto en Londres, veía presa de la ansiedad como se apilaba la correspondiencia, y debía responder.Ante tan compleja situación, tiró de ingenio: le pidió a un artista amigo suyo, J. C. Horsley, que imprimiera copias de una ilustración suya, de una típica escena familiar navideña, en una pequeña cartulina, con una felicitación genérica: "Feliz Navidad y Feliz Año Nuevo". Además, incluía una línea en blanco, con un "De:" y un "Para:". Había nacido el famoso christmas.Pero Cole y Horsley no se quedaron ahí. Decidieron que sería una buena idea venderlas, de manera que encargaron 1.000 ejemplares, que vendieron por un chelín cada uno. Tras la idea, nacía el negocio.Aunque con polémica, porque en la ilustración había unos niños que parecía que estaban bebiendo vino, la idea fue ganando seguidores. Tantos, que acabó dando el salto a Estados Unidos, donde la primera tarjeta navideña se imprimió en 1875, por un litógrafo de Boston llamado Louis Prang.A finales del siglo XIX ya se había puesto de moda. Había concurso, la gente los coleccionaba, o se hacían reseñas en los periódicos de la época, como con cualquier otra forma de arte. Solo Prang ya producía más de 5 millones de Christmas al año por entonces.Pero es a partir de 1915 cuando los christmas se pueden considerar como una industria moderna. Joyce Hall fundó una pequeña empresa de impresión de postales en Kansas, y ese año publicó su primera tarjeta navideña. Poco después, se le unirían sus hermanos, Rolli y William, y la Hall Brothers Company reinventó el concepto, con tarjetas más grandes, dobladas por la mitad, y metidas en un sobre. habían creado el nuevo standard.Esta nueva modalidad triunfó, gracias a que la gente tenía más espacio para escribir. Nuevos diseños provocaron que los christmas se popularizaran enormemente tras la II Guerra Mundial. Mientras que artistas reconocidos, como Salvador Dalí, realizaron tarjetas por encargo de Hall Brothers, ya renombrada como Hallmark. Una compañía que sigue dominando el mercado global en la actualidad. De hecho es probable que alguna de las tarjetas que recibas este año lleve su icónica corona de la marca.Como curiosidad, una de las primeras tarjetas enviadas por sir Henry Cole fue subastada hace unos años, alcanzando un precio récord de 22.500 libras. Los coleccionistas se pelearon por un detalle: estaba dirigida a su abuela y su tía, y estaba firmada por el propio Cole.

La reina del fraude especializada en herencias falsas

December 13, 2021 0:09:59 9.62 MB Downloads: 0

Cassie Chadwick, cuyo primer nombre fue Elisabeth 'Betty' Bigley, fue una de las grandes estafadoras del siglo XIX. Nació en una granja, tenía problemas de dicción, era sorda de un oído, y no tenía ningún rasgo destacable, pero consiguió estafar a banqueros, magnates, e incluso a su propia hermana. Con trucos tan simples que sonrojarían a cualquiera. La respuesta quizá estuviera en sus ojos, en su mirada intensa, incluso hipnótica; y en una época en la que nadie se atrevía a manchar el nombre de alguien tan importante como Andrew Carnegie. Bigley nació en octubre de 1857, en Ontario, Canadá. Era la quinta hija de ocho hermanos. Introvertida, soñadora y mentirosa desde pequeña, comenzó pronto con sus fechorías. Con tan solo 13 años, falsificó una carta con una presunta herencia de un tío en Inglaterra, y con ella logró abrir una cuenta bancaria. Le permitió empezar a utilizar cheques sin fondos, pero pronto fue arrestada. El tema es que los tribunales determinaron que tenía problemas mentales, y la mandaron de vuelta a casa, con su padre.Unos años después repitió el fraude, pero haciéndolo un poco más sofisticado. Falsificó una nueva notificación de herencia, y simuló las tarjetas de la élite social de aquel entonces, a modo de presentación. Con estar tarjetas, se dirigía a un comercio, escogía un artículo caro y pagaba con un cheque que excedía el valor del artículo. Con sus credenciales, los comerciantes no dudaban en darle en metálico la diferencia, y colaba siempre. Nadie dudaba de una heredera de una suma tan importante. Poco después se trasladó a Cleveland, a vivir con una de sus hermanas, recién casada. Y ella y su marido fueron pronto víctimas de Betty. Tras tasar todo lo que había en la casa, desde cuadros hasta sillas, se fue al banco a pedir un crédito, poniendo como garantía el valor de los objetos de la casa de su hermana. En cuanto el marido se dio cuenta, la echó de casa, aunque se trasladó a otro barrio de la misma ciudad.En 1883 se casó con un médico, pero la unión apenas duró 12 días. Después de que un periódico local se hiciera eco de la boda, una cola de comerciantes se agolpó en la casa del médico, exigiendo el dinero que les había estafado Betty. El marido pagó las deudas de su esposa para no verse afectado, pero no dudó en separarse.Con estos antecedentes, a Betty no le quedó más remedio que reinventarse. Empezó por cambiarse el nombre, a Marie Rosa. Pero las estafas continuaron. En un viaje por el estado de Pensilvania, fingió ser nieta de un veterano de la guerra civil, y simuló sufrir hemorragias para obtener dinero para su traslado de vuelta a Cleveland. Cuando le exigían el dinero, los estafados recibían una carta lamentando el fallecimiento.Pero bajo el nombre de Marie Rosa probó nuevas formas de engaño. En una, se hizo pasar por vidente, e incluso llegó a casarse con dos de sus clientes. El primero, un granjero al que abandonó; y el segundo, un rico hombre de negocios con el que tuvo un hijo, al que mandó con su familia a Canadá. Este, su tercer marido ya, murió poco después, dejando una herencia de 50.000 dólares de la época a Marie Rosa.Pero la primera herencia real que recibió no fue suficiente. Se trasladó a la ciudad de Toledo, en Ohio, y se volvió a cambiar el nombre, ahora a Lydia Devere, regresando al negocio de la videncia. Pronto consiguió convertirse en la asesora financiera de uno de sus clientes, al que lió en sus siguiente estafa, similar a las anteriores, pero introduciendo nuevos elementos.Lydia preparó un pagaré de un importante hombre de Cleveland, por valor de varios miles de dólares. Falsificó su firma, y pidió a su cliente que lo ingresara en su banco. Si no lo hacía, tendría que cruzar todo el estado de Ohio para conseguir el dinero, le advirtió para convencerle. Su cliente, un hombre distinguido, aceptó. En el banco no hubo problemas. Pero las entidades ataron cabos, y los dos fueron arrestados. Pero al final su cliente fue declarado como víctima y ella como única culpable, condenada a nueve años y medio de prisión. Pero tras solo tres años y medio a la sombra, consiguió salir de prisión, gracias a una campaña dirigida al gobernador, al que aseguraba que no reincidiría, y al que le proclamaba su arrepentimiento.pero tras estas andanzas, Betty, o Marie Rosa, o Lydia, volvió a Cleveland con un nuevo nombre: Cassie L. Hoover. En la ciudad puso en marcha un burdel. Allí conoció a un importante médico viudo, con el que se casó: Leroy Chadwick, miembro de una de las familias más antiguas de la ciudad. Se trasladó a su palacio, y pronto comenzó a gastar dinero sin freno con su nuevo nombre: Cassie L. Chadwick, que es con el que se hizo famosa. Celebraba grandes fiestas para agasajar a la élite de la ciudad, y cuando su marido se quejó, empezó a pedir préstamos a cargo de su futura herencia. En 1902 comenzó su gran fraude: se hizo pasar por la hija ilegítima de Andrew Carnegie, el magnate del acero, y uno de los grandes himbres de negocios del momento. La sofisticación de la estafadora aquí alcanzó su cénit. En la primavera de aquel año cogió un tren a Nueva York, donde se alojaba en uno de los hoteles más lujosos de la ciudad. Allí se encontró con James Dillon, un importante abogado, amigo de su marido. Celebrando la coincidencia, le pidió si le podía llevar a casa de su padre.Para asombro del abogado, poco después estaban en la puerta de la mansión de Carnegie. Chadwick le pidió que le esperase en el carruaje. La estafadora estuvo hablando con una de las doncellas, pidiendo referencias por una antigua empleada, inexistente, claro. Tras media hora, volvió al carruaje, donde le esperaba asombrado el amigo de su marido. Con ella llevaba un sobre, y al subir al carruaje dejó caer un pagaré con una cifra muy alta. Aquí, mitad historia, mitad leyenda, las versiones oscilan entre los 25.000 y los 2 millones de dólares. Dillon le preguntó que quién era su padre, y ella le confesó, en secreto, que era Carnegie, que ella era una hija ilegítima, y que había aceptado pagar para evitar el escándalo. Le pidió, por favor, que le guardase el secreto, pero era consciente de que una historia tan fantástica pronto se difundiría. Chadwick confiaba en que nadie iba a atraverse a preguntarle a Carnegie por una hija ilegítima. Se convirtió en 'la Reina de Cleveland', como le llamaba la prensa de Nueva York.Pero su desaforado gasto empezó a pasarle factura. Pedía dinero prestado a múltiples bancos, muchas veces pagando los créditos de una entidad con el dinero de otra, tomando como base de operaciones el Wade Park Bank, donde ingresó los pagarés falsos de Carnegie. Consiguió que hasta presidentes de bancos le dieran dinero de su propio bolsillo. Hasta consiguió que magnates del acero, amigos del propio Carnegie, le prestaran dinero. Prometía intereses desorbitados, superando lo que cualquiera consideraría usura, confiando en que nadie iba a cobrar esos intereses. Una estrategia que le funcionó durante un tiempo.Concretamente, hasta que uno de estos incautos dejó de hacerlo. Herbert Newton, un banquero de inversión, se dió cuenta de que no le iba a pagar, así que la demandó ante una corte federal en Cleveland, exigiendo además al Wade Park Bank que retuviera los pagarés de su presunto padre. Cuando Cassie Chadwick fue detenida, negó todos los cargos. Y para sorpresa de todo el mundo, negó cualquier conexión con Carnegie. En 1905 fue declarada culpable, y condenada a 10 años de cárcel. Al juicio asistió hasta el propio magnate, que mostró su asombro al ver que los pagarés tenían hasta errores ortográficos, y recordando que llevaba 30 años sin firmar un solo pagaré.Todo el escándalo se hubiera acabado si cualquiera le hubiera preguntado al magnate. Y hubiera evitado los problemas financieros de muchos bancos, que de repente vieron cómo parte de los activos a su nombre no valían nada.Dos años después, Chadwick falleció entre rejas. Sin cualidades aparentes, la estafadora sí que demostró una inteligencia y una capacidad de persuasión poco comunes. Entendió las debilidades del ser humano, comprendió su época, y se ganó la confianza de todo el mundo. Hoy en día aún no está claro cuánto dinero logró estafar, debido a que la mayoría de sus víctimas, ricas y orgullosas, nunca reconocieron sus pérdidas.

Bre-X, las virutas de un anillo de boda y el gran fraude del oro

December 06, 2021 0:08:20 20.04 MB Downloads: 0

Bre-X y Michael de Guzmán son los protagonistas del que puede ser el mayor fraude con materias primas de la historia. Con unas fotos de un simple anillo de boda lograron construir un imperio valorado en 6.000 millones de dólares. Una historia que conjuga fraude, oro y muerte, y que tiene como secundario de lujo a Lehman Brothers.Bre-X era una empresa canadiense, fundada por David Walsh en 1989. No tenía actividad ni beneficios conocidos. Era una de esas compañías llamadas 'penny stocks', por valer menos de un dólar, muy pequeñas y especulativas. Pero la fortuna de la empresa cambió en 1993, cuando, aconsejados por el geólogo John Felderhof, famoso por haber descubierto una mina de oro en Papúa Nueva Guinea, decidieron comprar unas tierras en plena junga de Borneo.Felderhog era un buscador de oro de la vieja escuela. Nacido en Países Bajos, pero criado en Canadá, llegó a ser vicepresidente de Bre-X. Aseguraba haber encontrado el preciado metal en esas tierras, a pesar de que otras grandes mineras lo habían buscado infructuosamente. Sus afirmaciones se basaban en las muestras logradas por Michael de Guzmán, también geólogo y buscador de oro.Las primeras estimaciones hablaban de 136.000 libras de oro en la mina. En 1995 ya se hablaba de 2 millones de libras. En 1997, de 5 millones de libras. El descubrimiento atrajo el interés de Wall Street, y en una conferencia con inversores de JP Morgan, Felderhof sugirió que podría haber hasta 13 millones de libras de oro bajo las tierras compradas en Borneo por Bre-X. El valor estimado era de 70.000 millones de dólares. Era el mayor depósito de oro del mundo.La reacción en bolsa fue la esperada. La compañía pasó de cotizar a 30 centavos por acción, a rondar los 250 dólares por título tras compras las tierras de Borneo. Bre-X tenía un valor de mercado que rondaba los 6.000 millones. La compañía había pasado de la bolsa de Alberta a la de Toronto, y de ahí, al lugar donde todo el mundo quería estar: el Nasdaq. Lo logró en agosto de 1996.Poco después, Lehman Brothers no dudó en calificar la mina indonesia como "el descubrimiento de oro del siglo".Parte de la fiebre venía por el boom que vivían en aquel momento las compañías mineras canadienses, que obtenían fondos rápidamente para financiar exploraciones desde los territorios de la antigua Unión Soviética hasta Perú. Pero Bre-X era otra cosa, todas las compañías querían ser 'el próximo Bre-X'. Como era de esperar, un descubrimiento de ese tamaño no podía pasar desapercibido para las autoridades. En 1996, Suharto, presidente de Indonesia y uno de los mayores corruptos de la historia, quiso su parte del pastel.El Gobierno paralizó los permisos, alegando que Bre-X era demasiado pequeño. Finalmente llegaron a un acuerdo para repartirse los beneficios entre ellos y una tercera compañía, la minera Freeport, que se encargaría de verificar que realmente existía el oro prometido. La fiebre por el oro aumentaba.El problema, porque había un problema, es que no había prácticamente nada de oro, como descubrió Freemont en sus primeras exploraciones, en marzo de 1997. De Guzmán había estado falsificando las muestras desde el principio. Primero, con virutas de su propio anillo de boda. Después, con materiales obtenidos mediante el bateo en la propia zona.Otros geólogos y expertos ya habían dudado de sus muestras desde el primer momento, ya fuese porque las formas no eran naturales, o porque eran demasiado pequeñas. No había cómo verificarlas.Pese a aquellas primeras advertencias, Wall Street 'compró' el descubrimiento. Y no solo ellos, sino grandes inversiones institucionales, como el fondo de pensiones de los profesores de Ontario, o cajas de ahorros nacionales. Bre-X era el orgullo de Canadá.El escándalo no tardó en estallar. En febrero de 1997, el Gobierno de Indonesia había cerrado el acuerdo: se creó una joint venture en la que Bre-X tenía el 45%, Indonesia un 40% y Freeport un 15%. Pero se vio pronto que el oro nio existía.Poco después, De Guzmán se tiraba de un helicóptero cuando iba camino, precisamente, de una reunión con Freeport. Las condiciones del suceso nunca fueron aclaradas. La policía dictaminó que se trató de un suicidio, pero desde entonces han florecido todo tipo de leyendas, desde el asesinato hasta un montaje. Como consecuencia, los mercados de valores de Vancouver y Alberta vivieron sus peores jornadas en una década.Lo que nunca quedó claro es quién fue el responsable del verdadero fraude. Muchos acusan al propio De Guzmán. Pero Felderhof también es sospechoso: vendió acciones de Bre-X por valor de 80 millones de dólares poco antes de destaparse el escándalo. Fue el único acusado por información privilegiada, pero fue absuelto poco después. ¿Sabían algo de la trama en Bre-X, o su fundador? Él y su esposa vendieron acciones por valor de 30 millones entre abril y septiembre de 1996. Poco después se trasladó a Bahamas, donde falleció dos años después por un aneurisma.Un caso con muchas preguntas y, aún a día de hoy, pocas respuestas. Lo único claro es que este gran fraude se sustentó en unas virutas rascadas de un anillo de boda. La fiebre del oro, y la inestimable colaboración de Wall Street, hizo el resto. Bre-X desapareció en 2002.

El efecto Maradona y los bancos centrales

November 29, 2021 0:06:41 16.11 MB Downloads: 0

Se ha cumplido un año ya de la muerte de Maradona. Una figura cuya fama e influencia superó a la de casi cualquier otro deportista antes y después. Un tipo con una vida plagada de luces y sombras, cuyo legado se mantiene vivo en el recuerdo de los aficionados al fútbol, en el recuerdo de los argentinos, de los napolitanos, de los seguidores de Boca... Pero el legado del Diez también permanece en la economía. Y no nos referimos a su polémica y conflictiva herencia, sino a su influencia en las políticas monetarias de los bancos centrales. Como lo oyes. Hay que remontarse al año 2005, cuando Mervyn King, entonces presidente del Banco Central de Inglaterra, utilizó los dos míticos goles de Maradona contra Inglaterra en el Mundial de 1986 para explicar la política monetaria.El primero, 'la mano de Dios', el gol que debió ser anulado porque el Diez superó a Shilton utilizando su mano. Este tanto, "inesperado y contra las reglas", como recordaba el propio King, se asemeja a la estrategia con la que un banco central se maneja en momentos críticos. Pero el gol relevante, el que ha pasado a la historia como uno de los mejores, y el que de verdad inspiró al gobernador, es el segundo, aquel en el Maradona regatea a medio equipo de Inglaterra. Así explicaba King cómo fue aquel gol: "Maradona corrió 55 metros desde el interior de su propio campo sobrepasando a cinco jugadores antes de colocar la pelota en el arco inglés. Sin embargo, lo verdaderamente destacable es que Maradona corrió prácticamente en línea recta. ¿Cómo se puede superar a cinco jugadores corriendo en línea recta?, la respuesta es que los defensores ingleses reaccionaron a lo que esperaban que hiciera Maradona"."Como esperaban que Maradona se moviera a la izquierda o a la derecha, este fue capaz de seguir recto", explicó el exgobernador. La política monetaria funciona de forma similar, aseguró. Las tasas de interés del mercado reaccionan a lo que se espera que haga el banco central. Sin hacer nada, logran que los agentes económicos modifiquen sus decisiones.Es decir, los bancos centrales pueden influir en la trayectoria de la economía sin ni siquiera tocar las tasas de interés, sin recurrir a las herramientas a su alcance, solo con su comunicación, solo con el lenguaje. Lo explica el propio King. "Aplicamos el 'efecto Maradona', porque los mercados financieros no esperaban que las tasas de interés se mantuvieran constantes. Esperaban que las tasas subieran o bajaran. Esas expectativas fueron suficientes, en ocasiones, para estabilizar el gasto privado, mientras que las tasas de interés oficiales de hecho se movieron muy poco". ¿Se ha utilizado esta estrategia? Constantemente. Uno de los que más partido le sacó fue Mario Draghi, durante su etapa como presidente del Banco Central Europeo. Nadie como él fue capaz de de utilizar el lenguaje y la comunicación para proteger al euro y a la economía europea. Tal era su habilidad que algunos inversores lo rebautizaron como 'Mariodona'. Para la historia queda su intervención en 2012, en medio de una tormenta financiera sin precedentes, con las primas de riesgo disparadas, y con dificultades en el acceso a la financiación para España o Italia. "El BCE está listo para hacer lo que sea necesario para preservar el euro. Y créanme, será suficiente". Con esa intervención, con esa frase, Draghi salvó el euro. Puro 'efecto Maradona'.Pese a todo, esta estrategia tiene sus detractores. Por un lado, hay algunos que exigen a los bancos ser claros y precisos en sus comunicaciones, evitando amagos y regates. Y por otro, y recurriendo a la fábula de 'Pedro y el lobo', hay economistas que advierten que de tanto gritar que viene el lobo habrá un momento en el que nadie se crea a los bancos centrales.

Los hermanos que se arruinaron teniendo toda la plata del mundo

November 22, 2021 0:09:44 23.38 MB Downloads: 0

Hay personas que, desde que nacen, están destinadas a triunfar. Es el caso de los hermanos Hunt, tres inversores que llegaron a tener en su poder casi toda la plata del mundo, se arruinaron tras manipular los precios de este metal, y volvieron a ser ricos gracias a sus inversiones en petróleo.Pero su fama no se debe a su riqueza, sino a sus tejemanejes con la plata. Su nombre pasará a la historia de las finanzas por tratar de acaparar el mercado de la plata para manipular su precio. Una jugada que terminó por condenarles y llevarles a la bancarrota. Pese al fracaso de esa jugada, William Herbert Hunt, el único de los tres hermanos que sigue vivo, tiene una fortuna de unos 2.000 millones de dólares, y está entre las personas más ricas del mundo. Fueron figuras tan relevantes que llegaron a inspirarSu padre era el legendario millonario HL Hunt, magnate del petróleo, que llegó a ser una de las 8 personas más ricas de Estados Unidos. Cuenta la leyenda que financió sus primeras inversiones jugando al póker, invirtiendo después el dinero que ganaba en partidas y torneos en la exploración de pozos. Una tradición, la petrolífera, que heredarían sus hijos.Nelson Bunker Hunt era el mayor de 14 hermanos, y quizá el más decidido. Llegó a ser el hombre más rico del mundo en 1966 gracias a sus negocios petroleros: fue el dueño de los primeros grandes pozos que se descubrieron en Libia.De aquella aventura surge la obsesión de Bunker por la plata. En 1973, cuando el dictador Muamar el Gadafi nacionalizó sus pozos de petróleo, empezó a desconfiar de los gobiernos y sus decisiones. Incluyendo el gobierno de EEUU. Los Hunt comenzaron a desconfiar de la impresión de dinero y de la política monetaria, que a través de la inflación erosionaba el poder adquisitivo del dinero fiduciario.Hay que tener en cuenta que la inflación era un infieron en Estados Unidos durante los 70. Se movía entre el 6 y el 14%. Tener el dinero bajo el colchón suponía ver cómo los billetes de dólar perdían valor cada día. Eso hacía que la inversión en activos reales o financieros fuera casi obligatoria para esquivar esa fuerte subida de precios.Estas circunstancias, junto con la ideología conservadora de los tres hermanos, les llevó a confiar en activos reales, que podrían tener bajo control, como los metales preciosos, por ejemplo. Bunker, Herbert y Lamar llegaron a acumular 200 millones de onzas de plata en aquella década. Una cantidad que superaba la producción anual de los cuatro mayores productores del mundo. Traducido a dinero, la inversión de los Hunt era de unos 2.000 millones de dólares en septiembre de 1979. Cuatro meses más tarde, ascendía a 10.000.En 1974, compraron contratons de futuros sobre la plata que alcanzaban las 55 millones de onzas, lo que equivalía al 9% de la plata de todo el mundo. Como se dice en jerga bursátil, los Hunt estaban largos. Tenían una posición compradora, que da el derecho a recibir el activo subyacente, en este caso la plata, al vencimiento de la fecha acordada.Normalmente, los inversores que operan con futuros los venden antes de que llegue la fecha de entrega, o los liquidan, lo que implica que el activo subyacecnte no se mueve, y el comprador del futuro recibe o paga la diferencia, dependiendo de su si precio ha subido o bajado.Pero los Hunt pidieron recibir físicamente los 55 millones de onzas de plata, un tesoro que guardaron en Suiza -a dónde la trasladaron en aviones adaptados especialmente y fuertes medidas de seguridad-, para evitar el pago de impuestos en Estados Unidos, y también por miedo a las represalias del Gobierno.Con esa plata inmovilizada, los Hunt, con la ayuda de un socio Saudí, comenzaron a comprar nuevos contratos de futuros sobre el metal, hasta alcanzar los 43 millones de onzas. La idea era, de nuevo, recibir físicamente toda esa plata. Pero a medida que se corría la voz sobre la posición de los Hunt, los inversores intentaban subirse a la ola, comprando plata y disparando su precio. Pasó de 8 a 16 dólares a finales de 1979.Si la mayoría de inversores decidían, como los Hunt, recibir la plata físicamente, no habría suficiente metal para cubrir las entregas. Esta escasez de oferta física disparó aún más los precios. Sabiendo que había escasez de plata, porque ellos tenían acaparada una parte importante, los Hunt fueron con todo. Bunker adquirió futuros para comprar otros 32 millones de onzas por más de 500 millones de dólares. En ese momento es cuando se estimó que Hunt y sus amigos saudíes llegaron a controlar el 77% de toda la plata en manos privadas.Los precios se dispararon hasta superar los 40 dólares por onza y el 17 de enero de 1980 llegaron rebasar los 54 dólares intradía, los máximos históricos de un metal que actualmente cotiza a poco más de 20 dólares. Los Hunt tenían alrededor de 4.500 millones de dólares en plata, aunque gran parte de esta fortuna se había producido gracias a una revalorización fruto del 'secuestro' del mercado.La situación era tan terrible que hasta la joyería Tiffany's se quejó, denunciando que inconcebible que alguien acumulase tantos millones de dólares en plata, lo que encarecía artificialmente el precio que los clientes tenían que pagar por las joyas elaboradas en este metal. Las dificultades también afectaron a empresas como Kodak o grandes productoras de cine, ya que la plata era clave para la fabricación de rollos de película.En ese contexto, el regulador, con el respaldo del Gobierno de EEUU, decide intervenir. Limita las compras de plata, incrementando las exigencias colaterales para los inversores que apostaban a futuros. Y la Fed elevó los tipos de interés, lo que ahogaba a los Hunt, que habían hecho a crédito gran parte de su inversión.El precio de la plata entró en caída libre. La situación era compleja. Uno de los bróker con los que trabajaban los Hunt se vio obligado a vender plata a la desesperada para tratar de cubrir pérdidas. Esto fue el jueves 27 de marzo de 1980, que pasaría a la historia como 'El jueves de la plata'. Una jornada en la que onza cayó hasta por debajo de los 11 dólares, tras desplomarse un 78% en 10 semanas.Pese al hundimiento del precio, los Hunt aún tenían que hacer frente a los contratos futuros, muchos firmados por más de 50 dólares la onza, que sumaban un valor superior a los 1.700 millones de dólares. Se convirtieron así en los mayores deudores de la historia financiera hasta aquel momento. La banca les concedió un crédito de 1.100 millones para que hicieran frente a parte de esa deuda, mientras que los Hunt tuvieron que declararse personalmente en bancarrota. Además, fueron condenados por manipulación del mercado, y recibieron multas severas.Estuvieron años devolviendo dinero a sus acreedores. La fortuna de Bunker pasó de los 16.000 millones a tan "solo" 10, pero logró mantener parte de sus negocios de extracción de petróleo. Esta circunstancia es la que permitió a los hermanos, tras saldar sus deudas, volver a ser ricos.

El primer Black Friday, sin descuentos y con un gran fraude financiero

November 15, 2021 0:08:05 19.43 MB Downloads: 0

El primer black friday de la historia tiene poco que ver con los actuales. Ni ofertas, ni descuentos... el protagonista fue el mayor escándalo financiero del siglo XIX. Provocó uno de los mayores hundimientos del oro y de Wall Street de la historia.Pongámonos en situación. Hablamos del año 1869. Estados Unidos seguía en plena reconstrucción tras la Guerra Civil. Suponía un esfuerzo enorme por parte del Gobierno Federal. Los ingredientes perfectos para que buscavidas de toda clase se arrimaran al poder, con objetivos poco loables. Y ese fue el camino que siguieron los protagonistas de este fraude, Jay Gould y Jim Fisk, dos millonarios especuladores, con grandes intereses en el ferrocarril. Gould era considerado como el mayor genio financiero de su época, y también el empresario más odiado. Creó nuevas formas de manipular el mercado, reunir capital y acabar con sus competidores. Muchos de sus métodos son ahora una práctica estándar, mientras que otros estaban entre las primeras prácticas prohibidas por la SEC al entrar en vigor décadas después. Fisk, por su parte, tuvo un montón de trabajos antes de llegar al mundo de las finanzas. ¡Incluso en el circo! Sus éxitos como inversor siempre estuvieron ligados a los de Gould, del que ya no se separó hasta su muerte. Que no tardó mucho en llegar, ya que fue asesinado en 1972 por motivos que mezclan los negocios y el amor. Fisk fue conocido por su capacidad para corromper a funcionarios públicos, y también por financiar espectáculos de Brodway y a algunas de sus protagonistas.La unión de Gould y Fisk nace en su enfrentamiento contra Cornelius Vanderbilt, otro de los grandes millonarios de la época, por el control del tren entre Nueva York y el lago Eire. Una guerra en la que no dudaron en recurrir al fraude cuando fue necesario. Gould y Fisk eran el arquetipo de los denostados magnates del siglo XIX. Claro ejemplo de los 'robber barons', los barones ladrones, como se conocía a los empresarios estadounidenses que se enriquecieron recurriendo a métodos sin escrúpulos. Y en los que está inspirado el personaje del tío Gilito. En este caso, Gould y Fisk intentaron hacer fortuna con el mercado del oro, arrinconando el mercado al acumular metal para que el precio subiera. En plena reconstrucción, el Gobierno Federal, que había emitido moneda y deuda sin respaldar por oro, para financiar su deuda, se decidió a recomprarla con oro. Algo que había estado haciendo desde el final de la guerra. De hecho, había prometido pagar en oro o equivalente los bonos y monedas emitidas.Dado que la cantidad de oro era relativamente estable, el Gobierno tenía mucho poder para fijar el precio del oro, utilizando sus reservas. Y ese poder era al mismo tiempo su debilidad.Por eso Gould y Fisk decidieron atraer a su causa a Abel Corbin, un financiero, cuyo principal valor es que era cuñado del recien nombrado presidente, Ulysses S. Grant.Le utilizaron como 'lobbysta'. Aprovechaban cualquier acto social para que les acercase al presidente, al que le advertían de lo importante que era mantener alto el precio del oro, afirmaciones que contaban con el respaldo de Corbin. Además, lograron colocar como subsecretario del Tesoro a Daniel Butterfield, cuya misión era advertirles si el Gobierno pretendía vender sus reservas.Con todo en marcha, Gould y Fisk comenzaron a acumular oro desde agosto de 1869. Para ello, utilizaron sociedades interpuestas, junto a otras triquiñuelas, para evitar ser descubiertos. En pocas semanas, se desataba la locura con los precios del oro, mientras se especulaba con un grupo de inversores que estaba acumulando el metal, lo que era cierto.El 22 de septiembre, dos días antes de aquel primer viernes negro, Corbin advierte a Gould de que el presidente les había descubierto. En una vuelta de tuerca más, Gould no avisó ni a Fisk ni al resto de implicados, y se lanzó a vender todo el oro que pudo, aunque sin llamar la atención para no hundir su precio.La locura continuó dos días más, y se materializó el Black Friday. El oro, que en verano cotizaba a 132 dólares, había cerrado el jueves 23 en más de 144 dólares. Ese viernes llegó a alcanzar máximos de 200 dólares. Entonces Grant decidió actuar: inundó el mercado con las reservas de oro del Gobierno, y provocó un terremoto en Wall Street. El oro se desplomó en minutos hasta los 133 dólares. Un hundimiento del 33%. Y la renta variable se contagiaba del pánico, con un retroceso del 20%. En las materias primas la sangría fue aún más grave: algunos granjeros vieron como sus cosechas de trigo y maiz valían la mitad de un momento a otro. Numerosos inversores se arruinaron, incluyendo al propio Corbin.Las consecuencias económicas dudaron meses. Fueron un lastre para los negocios en todo el país, y mancharon la presidencia de Grant. Sus efectos se notaron incluso en Europa. Pese a todo, Gould logró sacar un buen pellizco con su fraude, y sus negocios con Fisk siguieron adelante. Los protagonistas salieron prácticamente indemnes. Y, por supuesto, ni pisaron la cárcel.

El analista que llamó basura a Robert Maxwell

November 08, 2021 0:08:49 21.2 MB Downloads: 0

A principios de los 90, Robert Maxwell era un todopoderoso magnate de la industria de los medios. Una figura intocable. Nadie se atrevía a criticarle. Salvo Derek Terrington, un analista, que emitió el informe con el que comenzó la caída del millonario. Y no solo fue una ofensa por su recomendación, que era "vender", sino por su título, muy simple, pero cruel: "No puedo recomendar una compra". En inglés, "Can't Recommend A Purchase". Inocente, salvo que te fijes solo en las iniciales: CRAP. Literalmente, basura, cagada, mierda. Podrido.La pequeña broma no le hizo ninguna gracia a Maxwell, que entró en colera, y exigió la cabeza del analista. Y se la concedieron. Así funcionaban las cosas en la City de Londres en aquellos tiempos. Así se las gastaba la maquinaria represiva del millonario británico. Y la recomendación quedó enterrada y sepultada."Lo desterraron. Su único crimen fue tener razón demasiado pronto". Así lo explicaba Édouard Tétreau, un autor imprescindible para entender cómo, a principios de los 90, se estaba gestando la burbuja de los medios de comunicación y las tecnológicas. "Nadie hablaba de ello, pero todos los brokers ingleses parecían haberse puesto de acuerdo: estaba prohibido contratar a Derek Terrington, ese tipo peligroso que escribe lo que le da la gana". Más allá del título, el informe, contundente, dejaba claro que Maxwell Communicatios era un globo tan inflado como vacío, que no tardaría en explotar. Las cuentas estaban llenas de incoherencias. Los balances no tenían sentido. Hablaba de un entramado complejo e intencionado, que tenía el objetivo de manipular el precio de las acciones.No hay que olvidar que esas acciones, esos títulos, eran la garantía de los grandes prestamos que los bancos le concedían al grupo Maxwell en su loca carrera por ganar tamaño. Incluyendo UBS, la institución para que la que trabajaba Terrington."En esa nota todo estaba escrito. No faltaba ninguna advertencia. Los inversores ya no podían hacerse los despistados", insistía Tétreau. El analista descubrió el pastel justo antes de que Maxwell Communications sacara a bolsa Mirror Group, la matriz del conocido periodico sensacionalista Daily Mirror. En noviembre de 1991 Maxwell fallece frente a la costa canaria, ahogado, en extrañísimas circunstancias. Estaba él solo de crucero en su yate, algo que nunca antes había hecho, y aún hoy no se sabe si se suicidó, si tuvo un accidente, si lo asesinaron o qué pasó. Recibió las condolencias de líderes mundiales como Gorbachov, Margaret Tatcher, George Bush... lo que deja claro su importancia y su poder.¿Qué hacía en Canarias? Con su grupo rodeado de escándalos, y entre acusaciones de fraude, malversación de fondos y desfalco, de relaciones raras con el Mossad... buscaba algo de calma y tranquilidad para encontrar soluciones. Y dinero.Porque Terrington tenía razón. La muerte del magnate solo hizo que acelerar el colapso de su imperio mediático.Antes, durante la década de los 80, había convencido a los bancos de que financiaran su expansión, y de que le ayudaran a convertir su pequeño y rentable negocio de impresión y publicación en un conglomerado global. Al estilo de Time Warner, o de la News Corporation de Rupert Murdoch. El apodado Capitan Bob, por su pasado militar, estaba muy bien relacionado políticamente. De origen checoslovaco, fue un hombre de ambiciones desmedidas, y usó sus periódicos para lograr todo lo que se proponía. O para dañar a los que se interponían en su camino. Le proporcionaban una gran influencia y capacidad para silenciar. Como señalaba el The New York Times en un artículo de 1991, ya rodeado de los escándalos, "siempre había operado sobre la base de que el resto de personas eran tontas".Maxwell tuvo que asistir a la espantada de su gente de confianza, porque ni ellos mismos se creían todo lo que veían. Era un especialista en mezclar sus negocios y sociedades privadas, con los de una compañía cotizada como Maxwell Communications. De hecho, muchos años antes, un juez que le había investigado por inflar las operaciones de su primera sociedad ya le retrataba: "era incapaz de distinguir entre el dinero de otras personas y el suyo".Maxwell ideaba acuerdos inflados entre empresas de su propiedad, y utilizaba dinero privado para elevar el precio de las acciones del grupo cotizado, que eran la garantía con la que podía obtener financiación de los bancos. Hacía ver que Maxwell Communications era una compañía sólida y con futuro. Y además se preparaba para colocar en bolsa el 49% de Mirror Gruop. Una operación con la que ingresó más de 450 millones de dólares, pero que también puso otro clavo en el ataud del conglomerado, porque esas acciones también tenían que ser sostenidas de forma artificial.En su constante huída hacia adelante, el magnate ideó operaciones financieras en el mercado de divisas, para ganar dinero que pudiera destinar a sus manipulaciones. Llegó a meter sus manos en los fondos de pensiones de sus compañías para que la bola de nieve siguiera rodando. Pero ya era tan grande e imparable como la arrogancia del propio Maxwell."Los bancos que financiaron todo esto deben tener un enorme sentimiento de culpa. Su credulidad sigue sorprendiéndome", declaró Derek Terrington en The New York Times. Algo que venía apostillado por otro analista que comentaba lo siguiente: "Los bancos hicieron algunos préstamos extremadamente tontos y van a perder mucho dinero". Pero así funcionan los bancos y los mercados cuando la confianza les ciega o los intereses cruzados no les permiten tomar las mejores decisiones.Una historia que parecía de dominio público pero que nadie se atrevía a denunciar, hasta que fue demasiado tarde. Un patrón que siempre se repite en las crisis de los mercados.

La historia de DuPont, entre la pólvora, la contabilidad y las polémicas

November 01, 2021 0:13:25 12.87 MB Downloads: 0

La historia de Estados Unidos no podría entenderse sin DuPont. Tampoco podría entenderse el concepto del sueño americano. Porque la historia de la compañía, nacida hace más de 200 años, está intimamente ligada a los grandes eventos que han definido a la sociedad norteamericana.Pierre Samuel du Pont de Nemours, un hugonote nacido en París en 1739, era un ambicioso economista, editor y político, cercano a la corte de Luis XVI, gracias a sus escritos y sus ideas sobre libre comercio. El rey le dio diferentes cargos, y contó con él para negociar el Tratado de París, por el que Inglaterra reconoció la independencia de Estados Unidos. En un primer momento, apoyó la revolución francesa, pero acabó defendiendo físicamente a Luis XVI y a Maria Antonieta durante el asalto a Tullerías. Fue condenado a la guillotina, pero se libró por la caída de Roberpierre. Emigró a Estados Unidos en 1799.Allí pudo aprovechar los contactos que había hecho durante la negociación del Tratado de París, sobre todo con Thomas Jefferson. Pero el protagonista de la compañía que lleva su apellido no es él, sino su hijo, Éleuthère Irénée, que fundó E.I. du Pont de Nemours & Company en 1802. Se lanzó cuando, estando de caza, se dio cuenta de que el mercado de la polvora, cara y de mala calidad, ofrecía gran potencial.Con capital francés y maquinaria importada de Europa, creó la primera fábrica, que producía polvora de tal calidad que logró grandes ventas desde el primer momento. Además, aprovechando la cercanía familiar con el Gobierno, comienza a venderle pólvora al ejército. Con el estallido de la guerra de 1812, las ventas se multiplican. A mediados del siglo XIX ya era la mayor proveedora de pólvora del país, gracias, en parte, a la fiebre del oro, las guerras contra los indios en la expansión hacia el Oeste, y los conflictos en los que se implica Estados Unidos. En la Guerra Civil, DuPont ya suministraba la mitad de la pólvora del ejército de la Unión.Pero el gran salto se produce con el cambio de siglo. A comienzos del XX dejan de centrarse solo en las actividades bélicas (aunque un acuerdo para fabricar y distribuir dinamita dispara sus ventas), y se expanden a nuevos sectores, creando dos laboratorios pioneros en investigación, que desarrollan nuevos productos como la celulosa o la laca. También comenzó a fabricar plásticos de nitrocelulosa, y se hizo con varias empresas para agregar nuevas líneas de productos como colorantes, pinturas, ácidos o químicos pesados.En los años 20 empiezan a apostar por el desarrollo de polímeros, un esfuerzo del que surgen algunos de los productos y patentes más importantes de su historia, como el nylon, el neopreno, el plexiglas o el teflón.También se introduce en la industria automovilística, al hacerse con un importante paquete de acciones de General Motors. Pierre du Pont llegó a presidir la compañía, hasta llevarla al liderazgo mundial. Tuvo que vender su participación por las leyes antimonopolio.Pero lo más relevante de la relación entre DuPont y General Motors tiene que ver con la contabilidad. Uno de los comerciales emitió un informe interno en el que proponía una fórmula sobre el retorno de la inversión, que aún hoy se conoce como Fórmula DuPont, y que con el tiempo se ha convertido en el famoso ROE, o retorno sobre el capital. Esta fórmula supuso un paso de gigante en la evolución de las empresas, que solo medían ventas y costes, sentando las bases de la gestión moderna.A pesar de la diversificación, los esfuerzos bélicos seguían siendo clave para la compañía. No obstante, las guerras era un campo de pruebas para sus nuevos productos. Eran proveedores para EEUU de productos para ruedas, paracaídas... y, por supuesto, de pólvora. Además, durante aquella época, participan en el Proyecto Manhattan para el desarrollo de la bomba atómica, con la construcción de instalaciones.El siguiente gran paso de la compañía se produce en los años 80, cuando entra en el negocio del petróleo, con la compra de Conoco. Aquella operación, que se convirtió entonces en la mayor fusión de la historia, aseguraba el acceso de DuPont al suministro de petróleo, imprescindible para elaborar sus productos. Fue clave, por ejemplo, para el lanzamiento de sus alfombras resistentes a las manchas, que se convirtieron en las más vendidas de Estados Unidos.En 1999, DuPont vendió su participación en Conoco, y entró en una nueva época empresarial, con la compra de una productora de semillas híbridas de maiz, convirtiéndose en una de las mayores productoras de plantas híbridas y modificadas genéticamente del mundo.En los primeros años del siglo XX vende o escinde algunos de sus principales negocios.La fusión con Dow Chemical Company, la otra gran química de Estados Unidos, fue el último gran cambio. El proceso se completa en 2017, y da lugar a una nueva empresa, valorada en 130.000 millones de dólares. El consejo de administración de ambas compañías decide separar el grupo en tres empresas independientes cotizadas en bolsa, cada una especializada en un campo: : una empresa de agricultura, llamada Corteva; una de ciencia de materiales, plásticos y otros químicos, que es Dow; y otra para los productos especializados, que es DuPont. Esta última incluye todo lo relacionado con la nutrición, la salud, la electrónica, las comunicaciones, y la seguridad y protección. En una historia de más de 200 años, DuPont no ha estado libre de polémicas. La más importante seguramente sea la del C-8, un producto utilizado para obtener teflón, y por la que fue denunciado por ocultar sus efectos: es un material cancerígeno, que puede provocar malfornaciones en el embarazo y otros problemas sanitarios. Tuvo que pagar millones de dólares en multas y compensaciones.También fue, junto a General Motors, la creadora y máxima productora de los CFC, una familia de sustancias dañinas para la capa de ozono. También tuvieron que enfrentarse a otra polémica por las presiones que ejercieron sobre una editorial para evitar la distribución de un libro ('Dupont, tras el telón del nylon'), que criticaba el papel de la familia Du Pont en la sociedad americana. Además de numerosas acusaciones a lo largo de la historia de fijación de precios en diferentes productos.Casi 220 años después, DuPont mantiene la sede en Wilmington, el mismo lugar en el que fue fundada. Da trabajo a casi 100.000 personas en todo el mundo, gran parte de ellos científicos e ingenieros. Y ha sido clave en la historia empresarial, para bien, y para mal.

Mister Cobre y la manipulación del mercado

October 25, 2021 0:06:32 15.7 MB Downloads: 0

A mediados de la década de los 90, si una empresa de Bangkok necesitaba cobre, podría tardar dos meses en recibirlo desde las minas de África. Salvo si se encargaba Sumitomo, el conglomerado japonés que podía lograr un envío en tan solo 10 días. Eran los reyes del mercado, pero todo colapsó en junio de 1996.El responsable fue Yasuo Hamanaka, el hombre que también les había llevado a dominar el mercado. Le apodaban 'Mister Cobre', o 'El señor del 5%', porque se especulaba con que ese era el porcentaje del mercado que controlaba.Puede parecer poco, pero en un mercado tan ilíquido como el del cobre, en el que el transporte entre el almacén y el punto de entrega es tan lento y caro (tanto que puede absorver todo el beneficio de una inversión), es una cantidad muy significativa. Sumitomo acumulaba una gran cantidad de cobre. En depósitos, en almacenes, en fábricas... pero también poseía numerosos contratos de futuros. 'El señor del 5%' utilizaba el tamaño del conglomerado y sus grandes reservas para arrinconar y exprimir el mercado. Lo hacía a través de la Bolsa de Metales de Londres (LME, por sus siglas en inglés), que al ser la mayor del mundo acababa dictando el precio mundial del cobre.Hamakana mantuvo ese precio artificialmente alto durante casi 10 años, disparando sus beneficios. En un mercado tan específico y complejo como ese, la mayoría de inversores y especuladores eran conscientes de que manipulaba el mercado. Y de que contaba con grandes participaciones, tanto en activos físicos como en futuros.Cada vez que un inversor intentaba operar en corto, Mister Cobre manteía sus posiciones, y acababa tumbando a sus rivales, porque tenía más recursos. Sus posiciones largas eran invencibles. Hamanaka también se beneficiaba de que la LME era bastante opaca, y no obligaba ni a tener informes de posiciones, ni estadísticas, ni nada. Así, los comerciantes podían saber que el precio era alto, e incluso muy alto, pero no sabían las cifras que manejaba Hamanaka ni el dinero que tenía en reserva. Al resto de inversores no les quedó más remedio que dejar que se saliese con la suya.La estrategia se empieza a desmoronar en 1995, cuando resurge la minería china, que dispara las reservas de cobre. Con el precio hinchado, el aumento de la oferta ejerció aún mayor presión para corregir los valores. Sumitomo estaba en apuros, porque aún tenía mucho cobre acumulado, y no tenía opción, porque ni podía vender rápido, ni ponerse corto. Y mientras Hamanaka buscaba la forma de mitigar las pérdidas, la LME y la Comisión de Negociación de Futuros de Materias Primas de EEUU (CFTC) comenzaron a investigar la manipulación del mercado mundial de cobre. El conglomerado japonés reaccionó apartando a Hamanaka. Y en cuanto Mister Cobre desapareció... los bajistas atacaron y hundieron los precios. El cobre se desplomó, y Sumitomo anunció pérdidas por valor de 1.800 millones de dólares -aunque meses después reconoció que alcanzaron los 2.600 millones-.La compañía acusó a Hamanaka de deshonesto, y aseguraban que sus acciones eran completamente desconocidas para los directivos de la compañía. También le acusaron de falsificar la contabilidad durante 10 años para ocultar pérdidas multimillonarias. En aquel mes de junio, la compañía descubrió un depósito bancario sospechoso, y el inversor reconoció haberlo escondido. Fue declarado culpable, y condenado a 8 años de cárcel, aunque se libró de la acusación de manipulación del mercado.Pese al despido, la reputación de Sumitomo se vio empañada. Nadie se creía que ignoraban el control de Hamanaka sobre el mercado del cobre. La compañía recibió multas por valor de más de 150 millones de dólares por manipular el mercado. A su vez, demandó a Merrill Lynch, UBS, Credit Lyonnays y Morgan Stanley por ayudar a Hamanaka. Llegaron a acuerdos extrajudiciales por más de 400 millonas de dólares.Tras el escándalo, la LME introdujo nuevos mecanismos de control, para evitar un acaparamiento en el mercado similar al de Hamanaka. Es muy difícil que hoy un actor logre una manipulación a largo plazo como la de Mister Cobre.

La semana de tres días como solución a la crisis energética

October 18, 2021 0:08:23 20.15 MB Downloads: 0

En los años 70, Reino Unido sufrió una crisis energética que recuerda a la actual. Con los precuios de la electricidad y el gas natural en máximos históricos, algunos británicos se habrán acordado de los sucedido entre 1973 y 1974. En aquel invierno, los problemas en el sector del carbón hicieron al Gobierno buscar fórmulas alternativas para racionar el consumo eléctrico. Y la rece fue la semana de tres días. El sector minero tenía un peso estratégico, y daba a los mineros poder e influencia. Con la inflación desbocada, y la crisis del petróleo apretando, los sindicatos empezaron a reclamar subidas salariales. El Gobierno se negó y agravó el choque, poniendo en peligro el suministro de carbón. En noviembre de 1973, los mineros recharazon la huelga, pero aprobaron prohibir las horas extra, para tratar de reducir la producción a la mitad.Ante el miedo de que las reservas empezaran a agotarse, el Gobierno conservador liderado por Edward Heath anunció un paquete de medidas a la desesperada, para reducir el consumo de electricidad. Y por encima de todas destacaba la 'Orden del Trabajo de Tres Días'. Esta norma contemplaba que, a partir del 1 de enero de 1974, el consumo de electricidad de la actividad comercial se limitase a tres días consecutivos por semana, prohibiendo a los comerciantes abrir más horas esos días. Los servicios esenciales, como hospitales, supermercados o imprentas de periódicos, quedaban exentos. Pero, por ejemplo, las televisiones tenían que dejar de emitir a las 22.30 de la noche, para reducir el consumo energético. Los bares y pubs fueron los establecimientos que más notaron esta medida, ya que se vieron abocados al cierre. Se prohibieron los partidos de fútbol que necesitasen iluminación eléctrica: los que se jugaban por la noche entre semana fueron aplazados a los fines de semana. Las partidas de cartas alrededor de un candil se volvieron a poner de moda. Hasta se dispararon las ventas de velas. Las restricciones se levantarían el 7 de marzo de 1974.La repercusión en la opinión pública fue notoria, convirtiéndose en un pulso entre mineros y Gobierno, pero con menor conflictividad en las calles. Como Boris Johnson ahora, el Ejecutivo se vio obligado a recurrir a los militares: promovió que transportasen el carbón y atendieran las centrales eléctricas. El principal representante sindical de los mineros fue muy crítico, y acuñó una frase: "No se puede excavar el carbón con bayonetas".En medio de esta situación, Heath convocó elecciones generales para febrero del 74. Y preguntó retóricamente a los votantes que quién gobernaba Reino Unido: el Ejecutivo o los mineros. El laborista Harold Wilson volvió al poder. Con un Gobierno en minoría, levantó la 'semana de tres días', subiendo enseguida el sueldo a los mineros. En octubre se celebraron nuevas elecciones, y los laboristas reforzaron su mayoría.La situación actual no es exactamente la misma pero, si sumamos los efectos laborales y comerciales provocados por el Brexit y la Covid, se pueden encontrar paralelismos. Así lo destaca Paul Donovan, de UBS. "Con el bajo suministro de gas en Europa, los precios han aumentado. Esto debería amortiguar la demanda, sobre todo de la electricidad, al cambiar el comportamiento de los consumidores de energía. Pero también puede provocar una versión actualizada de la semana de tres días", asegura.Y Donovan deja más claves. "Las oficinas son ineficientes, tanto desde el punto de vista económico como el medioambiental. La típica mesa de oficina estaba ocupada 24 horas a la semana antes de la pandemia, pero las luces se dejaban encendidas, y la oficina se calentaba durante mucho más tiempo", recuerda. ¿Qué paso con el confinamiento? Que el consumo de electricidad cayó más de un 10%.Ante la perspectiva de un invierno duro si las temperaturas bajan demasiado, y con los precios de la energía en máximos, ¿cambiarán los hábitos laborales? "Hay sectores en los que el trababajo híbrido implica que, por el momento, muchas personas acudan a la oficina dos o tres días a la semana. El aumento de los precios de la electricidad podría hacer que más personas teletrabajen desde su casa durante más tiempo en invierno, lo que reduciría un poco la demanda de la electricidad", sentencia Donovan. En principio, el actual Gobierno descarta que vayan a aplicar medidas tan drásticas como las de los 70. Pero habrá que ver si mantienen la misma postura cuando llegue el invierno.

Gregor Macgregor, el estafador que se inventó un país y vendió su deuda

October 11, 2021 0:12:06 29.07 MB Downloads: 0

Gregor MacGregor era un escocés que en el siglo XIX se inventó un país ficticio, al que llamó Poyais, y perpetró un fraude con sus bonos por valor de 1,3 millones de libras de entonces, que hoy equvaldrían a unos 3.600 millones. Se le acabó conociendo como 'el rey de los estafadores'.Entró en la armada británica con tan solo 16 años, y ascendió rápidamente en el ejército. Fue enviado a la península ibérica a luchar contra los franceses, primero en Gibraltar y luego en Portugal. Su obsesión con el rango y con las medallas le hizo muy impopular entre los soldados. Y un enfrentamiento con un superior provocó que fuera invitado a abandonar el ejército. Quiso la suerte que, ya sin él, su batallón hiciera un gran trabajo en el país luso, que le llevó a ganar fama internacional. Y pese a que MacGregor no estaba presente, presumía de ese logro. En su vuelta a Edimburgo, se hacía llamar Coronel, o Sir, y paseaba en llamativos carruajes. Pero ni siquiera estas mentiras le permitieron ganar status social, por lo que emigró a Londres con su familia, donde su mensaje falso sí que le ayudó a ganar cierta respetabilidad.Pero en 1811 su mujer, de buena familia, falleció, perdiendo así su principal fuente de ingresos y de influencias. No sabía qué hacer con su vida. Coincidió esta crisis vital con el paso por Londres de Francisco de Miranda, general revolucionario venezolano, que fue recibido con grandes halagos. Al ver el trato que le daban, pensó que si se iba a América a combatir podría ganar fama y ser recibido igual en su vuelta a casa. Y allá que se fue.Conociendo a Miranda, haciéndose pasar por Sir, presumiendo de los logros de su batallón en Portugal... al llegar a Venezuela le dieron el cargo de coronel y pusieron un batallón bajo su mando. Sumó algunos triunfos, y con su conocimiento de tácticas europeas logró mejorar la disciplina de las tropas. Estuvo 4 años combatiendo contra los españoles, y demostró verdadera habilidad militar. El propio Simón Bolívar le escribió una carta agradeciéndole los "prodigiosos servicios prestados al país".MacGregor recibe una misión especial de Bolívar. Irse a Estados Unidos y liberar Florida, para frenar el apoyo a los realistas en Venezuela. En 1817, conquistó la Isla de Amelia, en la costa de Florida. Sin embargo, Estados Unidos consiguió anexionarse la isla y pactar con los españoles la cesión. En una última escaramuza militar, llega a Colombia a luchar a la isla de San Andrés. Sale mal, y acaba llegando a la costa de la actual Honduras. Y comienza su historia como estafador a gran escala. Básicamente, desembarca en Costa de Mosquitos, un territorio del que se habían ido prácticamente todos los colonos europeos, por su insalubridad y su poco potencial económico. Solo quedaban nativos. A su vuelta a Londres, en 1821, asegura que Jorge Federico Augusto, rey de Mosquitos, le ha nombrado cacique de Poyais, un territorio mayor que Gales, presuntamente rico en recursos naturales, pero sin desarrollar. La realidad es que había comprado el terreno a cambio de joyas y ron, pero ni le había dado el cargo ni eran tierras apropiadas para la agricultura y la ganadería.Las promesas de riqueza del militar, junto con la fama que le precedía, caló. Y MacGregor consiguió vender bonos de un país que no existía. Y no solo eso, sino que organizó expediciones de colonos. El timador escocés aprovechó un clima propicio tras la derrota de Napoleón, con la economía británica creciendo. Como consecuencia, el Gobierno conseguía emitir deuda a intereses cada vez más bajos, que rondaban el 3%. En estas circunstancias, los inversores comenzaron a buscar opciones con mayores rentabilidades. Primero, pusieron sus ojos en países como Rusia, Prusia o Dinamarca. Otros apostaron por las minas. Pero había una nueva inversión muy atractiva: todos aquellos países que surgieron del colapso del imperio español.Y de esa moda se aprovechó MacGregor. En 1822 colocó unos bonos de Poyais con rendimientos del 6%, el doble de lo que ofrecían los británicos. Aunque no existía ningún registro del país, las promesas hicieron su efecto, ayudadas por una campaña de publicidad enorme, que incluyó anuncios en prensa, panfletos, libros e incluso una canción que comenzó a sonar por las calles de Londres, Edimburgo y Glasgow.MacGregor prometió de todo a sus inversores: los nativos no solo eran pacíficos y amables, sino que amaban a los británicos. La situación geográfica del nuevo país era inmejorable y su tierra era muy fértil, con facilidad para cultivar tabaco y azúcar. Había abundante agua. Oro. Incluso las cosechas de maíz se recolectaban tres veces al año, cuando en el resto del mundo conseguir dos ya es muy bueno. Creó su propia moneda (el dólar de Poyais) una bandera, himno, y un mapa detallado (y falso).Pero el fraude no se quedó ahí. Aunque obtuvo financiación en Londres, se dirigió a su tierra natal, Escocia, para buscar colonos. Allí se encontraba una banca muy desarrollada, que permitía el acceso a financiación a mucha más gente. Un contexto perfecto para MacGregor, quien comenzó a vender tierras del país ficticio. Consiguió llenar 7 barcos con un total de alrededor de 250 colonos, que partieron hacia América entre 1822 y 1823. Obviamente, el fraude se descubriría pronto.A finales de 1822 llegaron los primeros colonos al reino ficticio y se dieron de bruces con la realidad. Allí no había puerto, ni infraestructuras ni nada parecido a lo prometido por MacGregor. Tan solo unos indígenas, que es verdad que no eran hostiles, pero tampoco esos amantes de los británicos que pretendía el estafador.No tuvieron más remedio que intentar adaptarse, pero pronto comenzaron las peleas y las muertes. Un barco les rescató y llevó a Belice, pero la malaria y la fiebre amarilla se cobraron su peaje: finalmente fallecieron dos tercios de los pobladores. Londres actuó y mandó a la marina al rescate de las cinco naves que estaban de camino a Poyais.En el otoño de 1823, con todo el timo destapado, MacGregor huyó a París. ¡Lo increíble es que allí logró repetir la estafa! Encontró nuevos inversores y nuevos colonos. Pero las autoridades francesas fueron más diligentes que las británicas, y en cuanto hubo peticiones de pasaportes, iniciaron una investigación que acabó con el arresto del escocés en 1825. En el juicio fue absuelto, gracias a la pericia de su abogado, y volvió a Londres.De manera más increíble, intentó una nueva colocación de bonos de Poyais, para intentar pagar a los inversores iniciales, es decir, iniciar una estafa piramidal. Pero ya no coló, y tuvo que volver a Edimburgo. Perseguido por sus estafados, tuvo que emigrar a Caracas, donde murió en 1845, a los 58 años de edad, aunque antes fue condecorado, nacionalizado y recibido con honores. Fue enterrado en la Catedral de Caracas.

El hombre más rico de la historia y la primera vivienda social

October 04, 2021 0:06:35 15.82 MB Downloads: 0

Jeff Bezos, Elon Musk, Bill Gates, la familia Arnault... son las personas más ricas del mundo, con fortunas que superan los 100.000 millones de dólares. Pues bien, su capital palidece si se compara con el que poseía Jakob Fugger, considerado por muchos el hombre más rico de la historia. Llegó a amasar una fortuna que, al cambio, llegó a alcanzar los 400.000 millones de dólares. Más del doble que la de Bezos.Y aún así, lo más probable es que ni siquiera hayas oído hablar de este banquero alemán que vivió entre los siglos XV y XVI. ¿Por qué? En primer lugar, precisamente por ser alemán. No llegó a ser conocido en el mundo angloparlante, hasta hace poco apenas había nada escrito sobre él en inglés, y eso limitó mucho la difusión de sus logros.Y por otro lado, porque era una figura bastante gris. No tenía ambiciones políticas. No construyó ni grandes edificios, ni palacios, ni catedrales... No fue mecenas de ningún gran artista de la época. Apodado el Rico, no se mataron buscando el nick, fue un comerciante y banquero que dominó las finanzas europeas. Subvencionó guerras y reyes, entre ellos la elección del emperador Carlos I de España y V de Alemania. De marcada fe católica, ordenó y financió la creación de un complejo de vivienda social en su ciudad natal, y de paso así salvar su alma. Su construcción se finalizó en 1523 y constaba de 52 casas. Y seguramente este sea su gran legado.¿Un proyecto social de 50 casas? Pues sí. Es probablemente el primer proyecto de vivienda social de la historia. Y en él, los residentes siguen pagando la misma renta que desde su fundación en 1516: 0,88 euros al año. Es el complejo residencial Fuggerei, una villa medieval en el corazón de la ciudad alemana de Augsburgo, en Baviera. Y que recibe el nombre por su impulsor.Por decreto, el financiero decidió que la renta anual sería de 1 florín renano para siempre, al cambio 0,88 euros. Pero también estableció unas peculiares condiciones que todavía rigen: ser católicos, rezar tres veces al día (un Padrenuestro, un Ave María y un credo) por la familia Fugger, tener más de 60 años, haber vivido al menos dos años en Augsburgo y haber caído en la indigencia sin deudas.Fuggerei está formado hoy en día por cerca de 70 casas para unos 150 apartamentos, cada uno de entre 45 y 65 metros cuadrados, con cocina, recepción y dos habitaciones, y las viviendas que dan a la calle tienen incluso un pequeño jardín.El complejo fue ampliado en sucesivas ocasiones y ya incluye una iglesia, una fuente, un colegio e incluso un pequeño museo. A pesar de que en la II Guerra Mundial también fueron objeto de bombardeos, la reconstrucción se hizo respetando el espíritu original, manteniendo el aire de la época en la que fueron construidos. Como curiosidad, el complejo está vallado y, como en tiempos medievales, cierra sus puertas por la noche. Los residentes se turnan para vigilar las entradas y para multar a aquellos que aparecen más tarde de las 10 de la noche con unas sanciones que rondan entre los 50 céntimos y el euro dependiendo de la hora de llegada.A pesar de las condiciones (que incluyen también realizar tareas para la comunidad como cuidar el jardín o en la iglesia), vivir en Fuggerei está muy demandado, y la lista de espera es actualmente de unos cuatro años. Muchos de los residentes son viudas sin ahorros que con sus bajas pensiones no pueden afrontar un alquiler de varios cientos de euros. Maria Mayer, una de las afortunadas, aseguraba en un reportaje de The Wall Street Journal que obtener uno de los apartamentos fue "como si me hubiera tocado la lotería".La peculiaridad de la villa ha hecho de ella un atractivo turístico, y cada año se estima que recibe unos 200.000 visitantes que pagan 4 euros por dar un paseo por el puñado de calles que forman el complejo. Mientras, la familia Fugger trabaja por mantener el legado 20 generaciones después, y la fundación que lleva su nombre sigue gestionando Fuggerei. El imperio que creó Jacobo el Rico, sin embargo, es mucho más pequeño, lastrado, entre otras cosas, por las sucesivas bancarrotas de España.

El imperio financiero del bisabuelo de Yoko Ono

September 27, 2021 0:07:44 18.55 MB Downloads: 0

Hijo de samurái, emprendedor, magnate financiero del Japón imperial, bisabuelo de Yoko Ono, asesinado por un fanático nacionalista... la biografía de Zenjiro Yasuda es muy interesante y sirve para entender cómo se desarrolló el mundo empresarial japonés y como es hoy en día. De origen humilde, fue fundador de uno de los cuatro zaibatsu más importantes en el Japón imperial del siglo XIX. Zaibatsu es como denominan a los conglomerados empresariales o industriales, y el suyo es el antecesor de lo que hoy es el gigante Mizuho Financial. Y más allá de Yoko, Yasuda tiene una 'conexión' especial con John Lennon.Yasuda nació en el seno del clan del mismo nombre, hijo de samurái pobre, en la localidad de Toyama, en el centro de Japón en 1838. Con 17 años, se trasladó a Edo (lo que hoy es Tokio) y comenzó a trabajar de aprendiz en una casa de cambio. Con 26 años, abrió su propio negocio, llamado Yasuda-ya (Casa de Yasuda) y consiguió hacer dinero con bonos, depósitos y otros productos, convirtiéndose en uno de los financieros más conocidos de la capital japonesa.Yasuda también ayudó en la recolección de impuestos al gobierno del shogunato (gobierno militar) Tokugawa. Cuando en 1868 comenzó la Era Meiji con la reinstauración del emperador, Yasuda siguió prestando servicios financieros al gobierno. Y es en ese periodo en el que logró montar su imperio, del que ha pasado a la posteridad como una de las figuras más ilustres. Pronto comenzó a labrarse una carrera, enriqueciéndose con el dinero depreciado que el gobierno cambiaba por oro. En 1880 creó su propio banco, el Yasuda; y la primera compañía de seguros de vida, que hoy en día se conoce como Meiji Yasuda Life. Pero como realmente aprovechó la época de la modernización fue creando su propio zaibatsu, un conglomerado financiero-industrial.Los zaibatsu son clave para entender la economía de Japón a finales del siglo XIX. De manera similar a los grandes magnates de EEUU, eran grandes corporaciones que controlaban amplios sectores de la actividad económica, gracias a su cercanía al gobierno, y que han logrado sobrevivir hasta nuestros días. Tras la II Guerra Mundial, muchos fueron troceados por los ocupantes norteamericanos, pero han sobrevivido de una forma u otra. De hecho, los cuatro grandes de la época han dado lugar a los tres grandes megabancos japoneses: Sumitomo Mitsui, Mitsubishi UFJ y el propio Mizuho.Pero no solo han quedado bancos. Las empresas que forman parte de los grandes grupos herederos de los zaibatsu copan la bolsa japones. Mitsui es dueño de marcas como la cerveza Sapporo, tiene grandes intereses farmacéuticos y químicos, y además controla los centros comerciales Mitsukoshi; Mitsubishi, además de los coches, controla las cervezas Kirin y Asahi, las cámaras Nikkos, y tiene intereses en el sector naval, la minería o el papel; mientras que Sumitomo es dueño de Mazda, NEC y empresas de acero, madera, química y otras industrias.Fue uno de los financiadores de la guerra ruso-japonesa, al comienzo del siglo XX. Poco después, en 1913, fusionó diversas entidades bajo su control para dar forma definitiva a lo que sería Yasuda Bank.Pero la suerte de Yasuda se acabó tras la I Guerra Mundial, que provocó graves problemas económicos en Japón, sobre todo por la burbuja creada por la guerra. Sumido en la deflación, con un crash bursátil en 1920, y una crisis financiera en 1927, la depresión fue la protagonista de la década. Sin embargo, Yasuda no llegó a ver esta crisis, ya que en 1921 fue asesinado por un fanático nacionalista, en un suceso que conmovió a la sociedad japonesa. La ola nacionalista, que desembocaría en la participación de Japón en la II Guerra Mundial, acusaba a los capitalistas de todos los males del país, y también de haberse beneficiado económicamente de las guerras.Para la anécdota queda que su bisnieta sea Yoko Ono, mujer de John Lennon. Aunque la conexión parece más que una mera casualidad. En una entrevista hace unos años, la viuda del mítico Beattle recordaba que en uno de sus viajes a Japón en los 70, John cogió una revista sobre gente importante en la historia del país. ¡Y allí estaba el bisabuelo de Yoko Ono!Ella le contó la historia de su ancestro, y cómo había rechazado ser noble. Algo parecido a lo que había hecho Lennon, que unos años atrás había renunciado a ser Sir por el rol de Reino Unido en Biafra y su apoyo a Estados Unidos en Vietnam. De repente, el cantante dijo: "Ese hombre soy yo en una vida pasada"."Se lo sacó de la manga", recordaba Yoko. "Yo le contesté, no digas eso, porque fue asesinado". El 8 de diciembre de 1980, John Lennon fue asesinado en su casa, como Yasuda.

Trenes, sobornos y una quiebra detrás del primer Jueves Negro

September 20, 2021 0:07:45 14.88 MB Downloads: 0

Fue el primer Jueves Negro antes de "el Jueves Negro". Fue la primera Gran Depresión antes de "la Gran Depresión". Un pánico en Wall Street que forzó al cierre de la bolsa, causado por una burbuja ferroviaria (no era la primera del siglo XIX, ni mucho menos), y con todos los ingredientes habituales: exceso de especulación, sobreendeudamiento y la chispa del colapso de un banco. Hablamos del 18 de septiembre de 1873.Las crisis provocadas por el ferrocarril fueron una constante en el siglo XIX, como recordaba no hace mucho la Reserva Federal de Nueva York: fue el siglo de los trenes, al menos en cuanto a burbujas y pánicos bursátiles. Las crisis de 1837 y 1857, por ejemplo, se pueden achacar directamente a un exceso de inversión en ferrocarril, que mal dirigida, acaba poniendo en duda la salud del sistema financiero al completo. Y en la crisis de 1873 pasó lo mismo, pero esta vez con consecuencias más grandes: provocó la recesión más larga de la historia de Estados Unidos.En una situación que puede recordar a la vivida con Lehman Brothers en 2008, fue el hundimiento de un banco el que desencadenó el pánico. Jay Cooke & Co era una entidad que hizo fortuna con los bonos de la Guerra Civil. Con el dinero ganado hizo agresivas inversiones ferroviarias. La más destacada era un trazado que tenía que unir Seattle con Duluth, en Minnesota, siguiendo el borde de la frontera con Canadá. Más de 2.500 kilómetros.El proyecto se fue a pique. Por un lado, por la mala gestión, pero por otro, por la estafa de Credit Mobiliar, que no tenía nada que ver con el proyecto, pero que tuvo importantes consecuencias para todo el sector. El escándalo se destapó en 1872, y provocó una reacción en contra del Gobierno, que se volvió mucho más reacio a seguir financiando la expansión del ferrocarril.Ante esta situación, Jay Cooke & Co sabe que su proyecto ya no tiene futuro. Se suma, además el difícil entorno internacional. En Europa, el colapso de la bolsa de Viena en 1873 provoca la primera gran crisis económica internacional. Pero el problema más grave para el banco llega desde Alemania. La entidad confiaba en los inversores germanos para cubrir los problemas de financiación en su país, ya que llevaban más de una década invirtiendo en bonos y acciones ligadas al ferrocarril en EEUU.Pero la liberalización de la economía alemana, junto con una burbuja inmobiliaria que se vivió en gran parte de Eurupa, provocó que esos inversores dejaran de mirar a Estados Unidos.Fue el golpe definitivo para Jay Cooke & Co, que seguía perdiendo dinero sin control. Finalmente, aquel 18 de septiembre de 1873, suspendió las retiradas de depósitos en sus oficinas de Nueva York y Filadelfia. Y se desató el pánico. Como recordaba el The New York Times de aquel día: "Decir que la calle se puso nerviosa sería dar solo una imagen endeble de los sentimientos que afloraron. Los brokers se quedaron totalmente atónitos por un momento, y entonces hubo una carrera generalizada para notificar la quiebra... Algunos hombres que se habían arruinado juraron, otros lloraron, otros salieron a la calle sin decir palabra, otros hablaban alegremente de sus problemas y se marchaban a intentar pedir dinero a sus amigos".El New York Tribune aseguró que "se elevó un grito monstruoso que literalmente hizo parecer que el edificio temblaba". Fue el primer Jueves Negro de la historia financiera, aunque luego sería eclipsado por el del 24 de octubre de 1929. La bolsa de Nueva York cerró, y el pánico financiero pareció, por un momento, controlado.Pero el hundimiento de Jay Cooke & Co provocó un efecto dominó que se llevó a otras entidades, quebraron empresas y el desempleo se disparó. Los problemas fueron de tal magnitud que entonces se le llamó la "Gran Depresión". El pánico financiero que pocos meses antes había llegado del Viejo Continente, volvió con fuerza a Europa, que se contagió y vivió su propia parte de depresión, siendo especialmente dura en Inglaterra. Y duró hasta la primavera de 1879, al menos en EEUU, 65 trimestres de contracción. Ni siquiera la crisis provocada por el crac del 29 fue tan grande.

El panadero canadiense que creó Primark

September 13, 2021 0:08:08 15.62 MB Downloads: 0

Todo el mundo conoce Primark, el gigante de la moda a bajo precio. Menos gente conoce Associated British Foods, su matriz. Y menos aún a Willard Garfield Weston, el hombre que creó el actual imperio que triunfa vendiendo tanto camisetas baratas como pan.Aunque el gran éxito de la compañía es bastante reciente, el origen de la marca data de 1969. Aquel año, Weston contrató a Arthur Ryan, un sastre irlandés, para lanzar una cadena de tiendas de ropa barata. Y empezarón por Dublín. La primera tienda, abierta ese mismo año, se llamaba Penneys, nombre que mantiene en la actualidad. Pero al dar el salto a Inglaterra no pudieron mantener la denominación, ya que sus derechos pertenecían a la americana JC Penney. Ahí es donde nace Primark.Ryan, el sastre, se mantuvo al frente de la cadena de ropa hasta 2009. Pero lo realmente interesante es la historia de Garfield Weston, un panadero que transformó el negocio de su padre en un imperio alimenticio, y que ya al final de su vida decidió apostar por la ropa, una línea que hoy supone el 40% del negocio del grupo.Weston nació en Toronto, en 1898, hijo de un emigrante inglés que había abierto su primera panadería en 1882. El éxito de aquel obrador le permitió expandir su negocio, tanto con nuevos productos (como bollos, pasteles o galletas), como territorialmente, llegando a tener presencia en todo Canadá. Su punto fuerte era la modernización de las panaderías, intrudiciendo maquinaria industrial, que le permitía dominar el mercado gracias a que ofrecía precios más competitivos.Garfield había empezado a trabajar en la empresa familiar en 1916, en la fábrica de galletas, limpiendo y en el mantenimiento de los equipos. Pero un año después se va a Europa, a combatir en la Guerra Mundial. Y aquella experiencia marcaría su futuro y el de la compañía. Durante su paso por Inglaterra conoció la repostería británica, y recorrió sus famosas fábricas de galletas. Estaba convencido de que podrían producirse y comercializarse en Canadá con éxito.Cuando regresa a casa en 1919, descubre que su padre estaba a punto de vender la empresa por los problemas económicos provocados por la guerra. Pero le convenció para que diese marcha atrás en su idea, y no solo eso, sino que importase maquinaria británica y comenzara a fabricar y vender respostería inglesa.Poco después, en 1924, su padre fallece y Garfield se hace cargo de la empresa familiar, con apenas 26 años de edad. No tarda en mostrar una gran habilidad en el mundo de los negocios, incluso mayor que la de su padre. Comenzó a comprar a otras compañías del sector, incluso durante la Gran Depresión. Aprovechó los problemas económicos de mchas de ellas para hacerse con sus empresas y sus fábricas a bajo precio.En 1933 dio un paso más, al comprar un fabricante de galletas escocés, con un doble objetivo: entrar en el mercado británico, y dar salida a los excedentes de trigo de Canadá, que en aquel momento era la principal exportación del país. Al final de esa década ya contaba con 30 "panaderías", que daban trabajo a miles de personas.En esa década de los 30 Garfield no solo trasladó sus intereses económicos a Reino Unido, sino que él mismo se mudó allí con su familia. Estaba muy implicado y llegó a ser miembro de la Cámara de los Comunes. Se mantuvo en Londres incluso durante la II Guerra Mundial, a pesar de los bombardeos sobre la ciudad. Finalizada la guerra, es cuando Weston empezó a construir su imperio empresarial, con una mayor diversificación. Venta al por mayor, supermercados, restaurantes, helados, papel, chocolate, café y té formaban parte del entramado de empresas. La rama británica cambió su nombre al actual, Associated British Foods, en 1960. Cuatro años más tarde ya era la mayor panadería del mundo, una de las mayores molinera y una de las mayores cadenas de supermercados de Reino Unido. Y ahí es donde entra en juego la contratación de Arthur Ryan, el sastre irlandés que recibió el encargo para crear la cadena de ropa.